El tramposo desencanto de la burguesía

Crítica cine

La familia según Cécile Telerman: folletín diseñado con escuadra y cartabón.
La familia según Cécile Telerman: folletín diseñado con escuadra y cartabón.
Manuel J. Lombardo

19 de diciembre 2009 - 05:00

Toda la culpa es de mi madre. Drama, Francia, 2009, 100 min. Dirección: Cécile Telerman. Guión: C. Telerman y J. Soubeyrand. Fotografía: Robert Alazraki. Música: Jacques Davidovici. Intérpretes: Mathilde Seigner, Olivier Marchal, Pascal Elbé, Charlotte Rampling, Patrick Chesnais, Sophie Cattani. Cine: Avenida (VOS, francés).

No sabemos si Truffaut lo llamaría "una cierta tendencia del cine francés", pero lo cierto es que ahí están un puñado de películas galas recientes, El primer día del resto de tu vida, París, El erizo o esta Toda la culpa es de mi madre, buscando el éxito popular a partir de una calculada fórmula de drama con toques de comedia para inspeccionar, provistas de numerosos clichés y escasas ideas cinematográficas, siempre desde el sentimentalismo, las enfermedades de la familia burguesa contemporánea.

El segundo largometraje de Cécile Telerman, que ya en ¿Por qué las mujeres siempre queremos más? había abusado de los tópicos del pseudofeminismo urbano, se apunta al drama con hechuras de folletín para destripar los secretos, roces y mentiras de una acomodada familia parisina diseñada con escuadra y cartabón, a saber, con su padre jubilado y conciliador (Chesnais), su madre fría y calculadora (Rampling), su hijo mayor en plena crisis de los cuarenta (Elbé) o su hermana pequeña artista, rebelde y amante del peligro (Seigner). Juntos celebran este embrollo forzado por un guión trufado de increíbles coincidencias y vergonzosas casualidades por el que aparecen viejas infidelidades, hijos secretos, relaciones sentimentales resueltas en dos secuencias y un no menos sonrojante final feliz que junta a cada oveja con su pareja y a todos en armonía en un muy mal entendido concepto de los nuevos modelos familiares. A todo esto, Telerman no hace el más mínimo gesto en toda la cinta para que ésta deje de parecer un triste telefilme de sobremesa.

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