La trastienda de la caja tonta

La novela 'Estamos dentro', de Luis del Val, desvela los entresijos de la televisión

Rosa París / Sevilla

27 de julio 2010 - 05:00

Confiesa Luis del Val que tras Afán de gloria, su anterior novela ambientada en pleno siglo XV y que supuso dos años de trabajo y una gran labor de documentación, quería regresar al XXI, presidido por la televisión e internet. Así surgió Estamos dentro, una obra que gira en torno al amor y la muerte, una particularidad especialmente característica de la televisión de nuestros días. A través de un retrato caricaturesco de las especies que conforman la cadena alimentaria televisiva, el autor acerca a los lectores al mundo de los medios, sus luchas de poder, su tramoya y su jerga, desde la mirada de alguien ajeno a los mismos, lo que hará sentirse identificados a los no iniciados en el universo de la comunicación.

El premio Ondas 2002 por su sección en el programa Hoy por Hoy de la Cadena Ser traza una visión esperpéntica y al mismo tiempo realista y crítica hacia el concepto empresarial de la televisión, a la que considera "un medio de divertimento. Exigirle rigor al parque de atracciones es complicado". El periodista ahonda en esta reflexión y arguye que la situación actual se debe a que "antes había empresas de comunicación, ahora sólo hay empresas".

El autor afirma que no hay ningún contenido autobiográfico en los personajes que desfilan a lo largo de sus páginas con un tándem protagonista formado por Juan Iglesias y Katy Melvart. El primero, un licenciado en Sociología convertido en popular presentador de noticias; la segunda, una diva de la televisión con los humos subidos. Entre ellos, productores, realizadores, guionistas y empresarios que pueblan el backstage de todo plató. En la novela también aparecen mencionadas figuras reales de los medios como Luis María Ansón, Ely del Valle o Andreu Buenafuente, en una treta del autor para "ayudarme más a mí mismo que al lector, que no necesita ayuda de nadie". Personajes como Isabel Pomana, una ricachona viuda de torero embalsamada en botox, o El Gordo, un joven "famoso" por sus groserías y sus cortes de manga a diestro y siniestro, tampoco dejarán indiferente a nadie. Dice a propósito de este perfil televisivo Luis de Val que "hoy la mujer barbuda se exhibe en la televisión y además se le paga mucho dinero". Por más que se diga que supera a la ficción, la realidad sigue siendo una gran fuente de inspiración.

Estamos dentro, publicada por Espasa, realiza una radiografía al estado de salud de la televisión y de los medios en general, de los cuales el Micrófono de Oro en 1999 mantiene una postura pesimista. "La galaxia Gutenberg está sufriendo el ataque de internet", sentencia. Como contrapunto, destaca del medio audiovisual su capacidad de globalización, lo que ha permitido conocer los problemas de otras partes del mundo. Sin embargo, advierte del peligro de la trivialización de los asuntos al someternos constantemente a su visión.

El zaragozano ya prepara su próxima obra, Nunca jamás al menos de momento, un ensayo sobre la maña de los políticos para hacer y deshacer acusaciones, promesas y afirmaciones rotundas.

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