La última lección
Crítica 'El fin es mi principio'
El fin es mi principio. Drama, Alemania-Italia, 2010, 94 min. Director: Jo Baier. Guión: Folco Terzani, Ulrich Limmer. Fotografía: Judith Kauffman. Música: Ludovico Einaudi. Intérpretes: Bruno Ganz, Elio Germano, Erika Pluhar.
Un hombre enfermo (Bruno Ganz) escribe a su hijo (Elio Germano) para pedirle un último encuentro antes de morir. El hijo viaja desde Nueva York, donde vive, a la casa familiar en la Toscana, un idílico lugar entre montañas donde se respira paz y armonía y los pájaros cantan.
Las conversaciones comienzan y el pasado del padre es evocado: los días de infancia y pobreza, los sueños de juventud, los primeros amores, el idealismo político, el trabajo como periodista, mayo del 68, la China de Mao, Vietnam, el desencanto, la claudicación burguesa (por lo bajini), el abrazo del misticismo budista como filosofía de vida…
En su esquema teatral de diálogo paterno-filial para lucimiento de un Bruno Ganz caracterizado en plan abuelo de Heidi, todo de blanco y con barba poblada como el personaje real en el que se inspira, Tiziano Terzani, El fin es mi principio se alinea junto a ese bienintencionado cine de autoayuda que aspira a conciliar a su espectador con un mensaje humanista, espiritual y vitalista que espante los temores ante la muerte y celebre los placeres primordiales de la vida con ciertas garantías de trascendencia.
Dictadas las lecciones (más bien de Wikipedia), explicada la Historia, antepuesta de manera imperdonable a la historia íntima, entendido el mensaje y esparcidas las cenizas de la sabiduría al son de un piano minimalista, sólo queda salir del cine y tomarse urgentemente una cerveza helada, por si acaso.
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