el viaje | Crítica de teatro

La virtud de un hombre expuesto

Antonio Hernández Centeno, autor e intérprete y Selu Fernández en un momento de 'El viaje'

Antonio Hernández Centeno, autor e intérprete y Selu Fernández en un momento de 'El viaje' / Quique Pérez

Antonio Hernández Centeno, prolífico guionista de famosas series televisivas, Al salir de clase, La Duquesa, Mi gitana o Paquirri y obras de teatro se sirve de la autoficción para abordar la crisis del escritor de mediana edad y que abandona su zona de confort para iniciar un viaje que le ayudará a encontrarse consigo mismo.

La clave de toda la pieza teatral es el exhibicionismo puro con el que el autor, clonado en actor, cuenta su peripecia vital desde que deja su trabajo y viaja a Reino Unido. La obra se convierte en una proyección de su instagram donde va posteando su periplo tanto turístico como amoroso, aquí entra el juego de la autoficción ¿qué es verdad y qué es mentira? y que envuelve en morbo una historia en la que el personaje, un homosexual libre, desgrana sus recuerdos y su enamoramiento de un galés con ciertas cargas.

Autoficción, humor y morbo como reflejos de una sociedad exhibicionista

La obra está dirigida por su compañero Esteban Garrido que sigue disfrutando del éxito de su última creación, Vierdingo, de la que Centeno fue el director. Los acompañan dos excelentes actores, Candela Fernández que borda cada uno de los cinco papeles que sirven de puntales a nuestro protagonista y Selu Fernández que se convierte en el objeto de deseo. Esteban Garrido se reserva dos bomboncitos que divierten al personal.

Centeno no se lamenta de nada. Reivindica el grindr, el instagram, se siente orgulloso de su elección laboral y se reencuentra con la figura de su padre en un tierno homenaje.

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