Análisis

francisco andrés gallardo

+ Andalucía

Bastantes votantes de Susana Díaz, por lo visto, se ausentaron el domingo cara al sol, ayunos de responsabilidad y de la disciplina que se les suponía. ¿Recuerda usted en esta fiesta perpetua de chirigoterío y sevillaneo en el que vivimos algún programa de Canal Sur que propugnara el esfuerzo, las ganas de superación, el mensaje sincero de aspirar a ser mejores ciudadanos aparte de ser cantarines, oficialistas, graciosos y tocar la pandereta? La derecha campa por Andalucía pero en la pública ya estaba instalada la derecha rancia desde hace muchos años y se nos ha gastado la tinta de decirlo por esta columna. Sufragamos y sufrimos una cadena de toros y toreritos, de niños al servicio del señorito Juan y Medio, cantando fandanguillos, y que no sabemos si estudian. Revisen aquel papelón de Gemeliers en Pasapalabra. Una emisora de radio con muy poquita gracia y una televisión donde los ancianos ocupan dos horas y media al día y por contra se omite a los que se despiertan a diario por levantar este país llamado Andalucía y que nadie toma en serio. Aún menos en Madrid y sus altavoces.

Sufrimos empacho de bizcotelas, de romerías, en un canal de beaterío donde, salvo por sucesos y chirigotas, no existen las ciudades, ni sus barrios, ni las universidades y donde, nos olemos que por imposiciones sindicales, los empresarios están excluidos. A la derecha le salió gratis la propaganda en un canal esaborío donde el progresismo se limita a un antipático feminismo. Los andaluces del siglo XXI han estado olvidados en Canal Sur y en el PP ahora dicen que están encantados con cerrar esa corporación cuando han gozado de privilegios en el consejo de administración mientras Ciudadanos miraba a otra parte y el susanismo apartaba de la realidad a quienes no eran sus votantes potenciales. En Al rojo vivo, en La noche en 24 Horas o en Espejo público siguen buscando razones de Vox en Madrid y Cataluña, en lugar de indagar qué ha pasado en la Andalucía de las ciudades en estos años. La Andalucía real de la que nadie quiso hablar. Ni oír.

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