Análisis

carmen pérez

Cofradías y empresas

Hoy, Viernes Santo, coinciden de vacaciones millones de personas. Muchas se habrán ido a disfrutar del sol y la playa. Otras habrán apostado por el turismo rural para pasar la Semana Santa. Viajar a otros países o desplazarse por el interior del propio habrán sido otras alternativas elegidas. Todas ellas permiten a los viajeros conocer diferentes formas de vida, el patrimonio cultural que poseen los destinos elegidos y, especialmente en estas fechas, sus manifestaciones religiosas. Además, otro tipo de actividad puede complementar la comprensión de los lugares que se visitan: el turismo empresarial, tanto en su versión de patrimonio industrial como la visita a industrias y empresas en funcionamiento. Visitar la mina de Cobre Las Cruces, la planta termosolar Solúcar, la refinería de Cepsa, el puerto de Algeciras o las canteras de mármol de Macael son algunas de las posibilidades para disfrutar estos días.

El turismo empresarial es una oferta consolidada desde hace años en otros países. En Francia, donde esta modalidad turística se halla más desarrollada, sus empresas reciben al año millones de visitantes. Alemania, Bélgica y Holanda también están potenciándolo. En Irlanda, la fábrica de cervezas Guinness se ha convertido en el principal foco de atracción turística. En España, la oferta de patrimonio industrial -con museos, viejas fábricas o minas inactivas- está más desarrollada, pero la visita a empresas vivas, sin embargo, es todavía un turismo incipiente.

La web de la Junta de Andalucía, en la página de la Consejería de Turismo, contiene una serie de guías que recogen la oferta de empresas de interés en cada una de las provincias de Andalucía, con horarios, condiciones y días de visitas. Es un buen comienzo, aunque habría que ampliar el catálogo e ir más allá aún de lo que se ha venido haciendo de manera más o menos tradicional: visitar bodegas, empresas del sector agroalimentario y talleres artesanales.

En muchos casos este tipo de turismo constituye un importante medio de desarrollo local y una fuente de creación de empleo. También es un modo de reivindicar el valor de la empresa. El turismo empresarial es una magnífica forma de dar a conocer a la sociedad el verdadero rol de las empresas. Potenciarlo ayudaría a conseguir uno de los objetivos que Javier González de Lara, en su acto de investidura como presidente de Confederación de Empresarios de Andalucía, consideró prioritario: "es necesario incrementar el grado de conocimiento sobre la actividad de la empresa, despojándola de esos tópicos negativos, que siguen presentes en una suerte de conciencia social, que no es capaz de evolucionar…".

Por su parte, para el turista, contemplar, por ejemplo, el espectáculo que supone ver una siderúrgica en funcionamiento o cualquiera de las empresas del Parque Tecnológico de Málaga puede ser tan edificante, o más, que visitar un museo, admirar un monumento, conectar con la naturaleza o presenciar una cofradía. Son sólo diferentes caminos para conseguir el objetivo que se esconde, o debería esconderse, cuando hacemos turismo: enfrentarnos a la pregunta ¿qué es el hombre?, cuya respuesta, como señaló Kant, debe ser el fundamento de nuestra existencia.

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