Análisis

Sergio pascual

Diputado de Unidos Podemos en la Comisión de Fomento

Frankenstein se sube al tren

El acceso al Gobierno de Pedro Sánchez ha traído esperanza de cambio a los españoles y las españolas. Quizá este efecto catártico viene más de la mano del hecho de que se lee como reverso de una moción de censura que encarnaba el hartazgo frente a Mariano Rajoy y el condenado Partido Popular, que de las propias virtudes de Pedro Sánchez.

Sea como sea, lo cierto es que este Gobierno tiene una forma sencilla de confirmar si el llamado Gobierno Frankenstein resulta el espantajo que quiere pintar la derecha o el moderno Prometeo con el que comparte el título de Shelley.

Y si hay un área en la que Andalucía sufre un especialmente pertinaz deterioro y en la que sería sencillo corregir el rumbo, son las infraestructuras. Efectivamente, contamos con el mayor puerto del mediterráneo -Algeciras- virtualmente desconectado de la red ferroviaria; nuestra red troncal ferroviaria -el eje transversal Sevilla-Granada- se encuentra abandonada por la nula comunicación de las administraciones autónomica y estatal; una provincia central para el desarrollo económico, Almería, será desconectada en la práctica del Corredor Mediterráneo por una década; y, finalmente, contamos con redes de cercanías que, lejos de mejorar, empeoran, con la retirada de trenes Civia de Sevilla y Cádiz.

El Gobierno Sánchez tiene una oportunidad impagable para poner los ingentes recursos de Adif y Renfe, empresas con importante flexibilidad financiera y presupuestaria, al servicio de la tarea de levantar unas infraestructuras de movilidad a la altura de la Andalucía del siglo XXI. Sánchez sabe -o debería saber- que desde mañana sería posible articular transferencias de capital entre partidas de la misma entidad, así como repensar las asignaciones del Fondo de Compensación Interportuario.

No hay excusas que justifiquen que no se dé un compromiso inmediato de José Luis Ábalos con la no renovación de la concesión de la AP-4; es imprescindible encargar un estudio para la integración soterrada del tren en Granada, evitando el aislamiento físico del barrio de la Chana, y puede hacerse con recursos propios de Ineco a coste mínimo; en tanto no se pone en marcha el acceso por Antequera, hay que restablecer el acceso ferroviario a Madrid desde Granada por Moreda, una tarea que se realizaría con recursos propios de Renfe; es urgente reabrir la mesa de negociación con la Junta de Andalucía para el desarrollo del Corredor Transversal de Andalucía, la A-92 Ferroviaria, una tarea cuyo arranque tiene coste cero; es perentorio reasignar los recursos disponibles para el corredor mediterráneo a su arco sur, en particular al Murcia-Almería (que recibe menos un 1% del total) y al Algeciras Bobadilla, que ha consignado sólo 29 millones de los casi 700 necesarios; es preciso también recuperar las unidades Civia que fueron retiradas de los Cercanías de Sevilla y Cádiz, y con ellas las 4.000 plazas perdidas, una medida a coste cero. Y finalmente, es necesario crear una Comisión Ferroviaria de la Ruta de la Plata para estudiar la restitución de este fundamental eje norte-sur en España, así como el Baza-Almendricos.

Este sencillo termómetro de medidas a coste cero nos darán a los andaluces y andaluzas a medio plazo un buen indicador de las intenciones de este Gobierno Sánchez. Espantajo o Prometeo. Pronto lo veremos.

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