Análisis

juan antonio solís

Frozen en La Cartuja

Perdimos potencial, la lista de la Eurocopa es rara y Luis Enrique lo enfría todo más, encima

El rojo es el rey de los colores para los publicistas. Su poder de reclamo, al parecer, es inigualable. Y uno piensa en logos populares, potables muchos, y nos asalta el encarnado. Pasión, calor, sangre, víscera. La emoción, que tantas veces se escapa a la razón.

La selección española, últimamente, luce ese llamativo color hasta en el apelativo, prestado de los chilenos: ellos registraron lo de "La Roja". Pero cualquier tiempo pasado fue más ardiente que el que hoy marca los pasos del lánguido equipo que trata de manejar Luis Enrique.

El seleccionador, lejos de ser el catalizador de esas emociones que unen a sevillistas, béticos, granadinistas o madridistas, parece Frozen enojada y en esos aspavientos que regala a diestro y siniestro en su área técnica lanza una ráfaga de puro hielo. Estamos fríos, fríos.

La indefinición en que ha sumergido a la selección, la difuminación del trazo a través de sus incongruencias, ha llevado al escepticismo entre los aficionados, primero, y ese desmarque colectivo es un hecho con el descreimiento que hoy reina en el personal.

Es ley de vida que las selecciones nacionales, como los clubes, atraviesan ciclos y que nosotros viajamos ahora por un tramo valle bastante más agostado que el césped de La Cartuja, al que algunos interesados en desviar el debate no ven ni siquiera verde.

Pero sigamos con el rojo. ¿El fútbol español dista de contar con cinco o seis jugadores en el top 3 mundial de sus posiciones, como ocurrió entre 2008 y 2012? Absolutamente. ¿La convocatoria para la Eurocopa admite el más agrio debate sobre presentes y ausentes? También. ¿Y el seleccionador hace poco por volver a calentar y embarcar a quienes se enfriaron durante esta Eurocopa? Clarísimo. Asumidas las limitaciones y los errores en la citación, el grupo se puede rebelar y creer. Grecia no era la mejor en 2004 ni por asomo. Y ni siquiera contaba con el ventajoso reclamo de vestir de rojo.

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