Análisis

josé Martínez Olmos

Género y salud

Un sistema moderno y eficaz no puede prescindir del enfoque de género

Esta semana hemos conocido la decisión del Gobierno de recuperar el Observatorio de Salud de las Mujeres, desaparecido en 2014, para incorporar la perspectiva de género en las políticas sanitarias, con el objetivo principal de trabajar para la eliminación de la inequidad y la desigualdad de la salud en la mujer. Desde el punto de vista de la salud pública, incorporar el enfoque de género en las políticas de salud tiene una gran coherencia en el objetivo de que se puedan abordar respuestas adecuadas para la búsqueda de la equidad y la eficacia en las actuaciones preventivas o asistenciales.

Lo acertado en materia de salud pública es conocer los determinantes de la salud de la población, investigar en relación a ello, profundizar en lo que se refiere a la efectividad de las intervenciones, analizar buenas prácticas para extender la procedimientos adecuados y evaluar el impacto de las políticas aplicadas. Además, la realidad es que actualmente en muchas materias los indicadores de salud han empeorado y en materia de salud de la mujer hay un amplio campo de mejora, que podrá ser abordado con mejores expectativas al disponer de nuevo el Ministerio de Sanidad de este instrumento técnico con el Observatorio de Salud de las Mujeres.

Desde este punto de vista, las políticas con enfoque de género en España podrán recuperar una coherencia que es necesaria para el conjunto del SNS ya que aunque las Comunidades Autónomas desarrollan líneas de trabajo con este enfoque, es necesario un planteamiento más global para el conjunto del país y una actuación más proactiva que dará coherencia y empuje a las políticas de salud para la mujer.

Trabajar en género y salud es una prioridad que también se enmarca en las recomendaciones internacionales y en este sentido, la labor realizada por el Observatorio de Salud de las Mujeres desde 2004 hasta su desaparición puso en vanguardia a la sanidad española en esta materia en coherencia con iniciativas europeas de la Comisión o la OMS Europa, entre otras. Cabe resaltar el acierto de promover la articulación de mecanismos y organismos técnicos dotados con profesionales solventes para apoyar la mejor política sanitaria posible. Un sistema sanitario moderno y eficaz no puede prescindir de este tipo de políticas que se han demostrado necesarias y efectivas en la promoción de la salud de la mujer.

También creo que este es un buen ejemplo de cómo, algunos elementos básicos se la política sanitaria, se beneficiarían de un consenso elemental para evitar vaivenes relacionados con la ideología que no deberían ser el motivo principal de la actuación de los gobiernos cuando hay evidencia técnica que soporta las decisiones en esta materia.

El enfoque de género en salud tiene acreditada la solvencia técnica de sus planteamientos y es avalado por organismos supranacionales como los citados anteriormente. En el objetivo de salud para todos y salud sin fronteras, es de gran trascendencia que un país importante en el concierto internacional como España, recupere líneas de actuación de vanguardia vinculadas a luchar contra la desigualdad. Y esos objetivos son positivos para todos y para todas; por lo tanto, recuperar el Observatorio de Salud de las Mujeres es una buena notica para la política sanitaria. Apoyemos su trabajo y evaluemos sus resultados para no dejar nunca de mejorar la calidad de forma continua nuestro sistema público de salud.

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