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Crónica Personal

Álvarez de Toledo, un problema para el PP

Casado se empeñó en que fuera portavoz en el Congreso, aunque fue alertado por varios colaboradores respecto a su carácter y a la vista está que no ha cuajado

Cayetana Álvarez de Toledo.

Cayetana Álvarez de Toledo. / Juan Carlos Hidalgo / Efe

ES inteligente, con un nivel cultural y una formación muy por encima de la media, habla cuatro idiomas, ha estudiado en universidades de prestigio internacional y cuenta con un buen número de contactos de primera línea.

Conoce bien el PP, partido en el que fue jefa de gabinete de Ángel Ácebes cuando era secretario general, cargo que dejó cuando pidió ser diputada en el Congreso. En esa legislatura tuvo oportunidad de desarrollar sus vastos conocimientos pero no logró en cambio convertirse en una diputada muy popular: siempre parecía marcar distancias con sus interlocutores, tenía fama de mirar por encima del hombro a los demás. Ha colaborado intensamente con Faes y no perdió ocasión de expresar su escasa o nula sintonía con Mariano Rajoy, que por otra parte tampoco tenía una relación estrecha con el ex presidente.

Cuando Ciudadanos irrumpió con fuerza para disputar el espacio de centro al PP, Cayetana Álvarez de Toledo votó al partido de Rivera y quiso que se supiera. Hace unas semanas, cuando la plana mayor del PP actual acudió a la presentación de las memorias de Rajoy, Cayetana brilló por su ausencia.

Pablo Casado se empeñó en que fuera portavoz del grupo popular en el Congreso, aunque fue alertado por varios de sus colaboradores respecto a su carácter, que consideraban poco apropiado para dirigir un grupo de diputados con veteranos y recién llegados, sensibilidades varias y necesidad de buscar puntos de apoyo que les transmitieran confianza porque tras perder el Gobierno el partido se encontraba herido, desconcertado, incluso devastado.

Casado, sin embargo, consideró que era la persona adecuado para asumir la portavocía y en honor de Cayetana hay que decir que hizo esfuerzos por dar juego a todos y que nadie se sintiera ajeno al trabajo parlamentario. Sin embargo, no ha cuajado en el PP. No es una persona admirada a pesar de su brillantez ni unánimemente querida. Es más: se ha convertido en un serio problema para Casado, probablemente el único valedor incondicional que tiene hoy en la cúpula del partido.

Mujer muy activa, en 2014 creó la plataforma Libres e Iguales, de la que forman parte personalidades relevantes de la cultura y el periodismo, así como destacados miembros del PSOE críticos con Zapatero y Pedro Sánchez, además de personales afines a Ciudadanos y UPyD. Mantiene también muy buena relación con Rosa Díez; de hecho hubo un intento de incluirla en alguna lista del PP, como independiente, en las pasadas elecciones generales, lo que provocó incomodidad en el partido y no cuajó el fichaje.

Desde el principio de la etapa Casado hubo personas en el PP que daban por hecho que Cayetana podría provocar tensiones por sus formas, pero no imaginaban que también hubiera problemas de fondo, por la defensa de iniciativas que no eran las aceptadas por la generalidad del partido. Las diferencias de criterio se visualizaron casi desde el momento de su toma de posesión y es vox populi en el PP que la relación que mantiene con Teodoro García Egea es muy tensa, lo que preocupa desde hace tiempo porque Egea es el secretario general del partido.

Mientras Feijóo y Juanma Moreno han sido muy prudentes al expresar sus discrepancias con algunas declaraciones de la portavoz, otros fueron sin embargo muy claros al hacer públicas sus diferencias. Por ejemplo, la reacción de Alfonso Alonso fue de "brocha gorda", llegando a considerarla "argentina" como si no comprendiera la situación del País Vasco por ser extranjera. Álvarez de Toledo tiene la nacionalidad argentina, española y francesa. En defensa de Alonso hay que señalar que se sintió profundamente herido por unas declaraciones de Álvarez de Toledo en las que denunciaba la "tibieza" del PP vasco con el nacionalismo buscando así mejores resultados, lo que provocó que Borja Sémper arremetiera contra los que "pisaban mullidas moquetas mientras otros se jugaban la vida".

La cosa amazónica

Esta semana el vendaval lo ha provocado su posición respecto a la conmemoración del 8 de marzo. Una de las iniciativas del PP es tratar de que la izquierda no patrimonialice la lucha por la defensa de los derechos de la mujer y, si hasta ahora no se había sumado a las manifestaciones feministas del 8-M –los miembros del PP que acudían a ellas lo hacían a título personal–, en esta ocasión Casado ha querido que el PP tenga una representación oficial, y así lo anunció su dirigente Cuca Gamarra a principios de semana.

Cayetana Álvarez de Toledo, que ya conocía esa decisión, se desmarcó anunciando que no acudiría a la manifestación, que no compartía el criterio del borrador que había presentado la ministra Montero –que será reformado porque ha sido muy criticado por las propias feministas del PSOE y por varios miembros del Gobierno– y que ella se sentía feminista amazónica. Término desconocido por la mayoría de las mujeres españolas, que han tenido que informarse de que es el concepto que defiende la feminista americana Camille Paglia, muy cuestionada porque denuncia la superprotección de la mujer con determinadas políticas como las cuotas laborales o que se considere la figura masculina como el adversario. Una posición que tiene sus seguidores en el mundo feminista, pero que vuelve a presentar a la portavoz parlamentaria como una mujer desleal con la posición que defiende su partido. Los más malévolos van más lejos y consideran que pretende marcar perfil propio, asumiendo el criterio de una feminista muy poco conocida en España para demostrar así que se mueve en un plano cultural muy superior a la media.

Sin embargo, Álvarez de Toledo demuestra sensatez en algunos de sus puntos de vista feministas, como también al arremeter contra la ministra Montero porque necesita que su compañero, marido o cónyuge, Iglesias, salga en su defensa cuando tiene un problema. Pero esa sensatez queda solapada por lo que se considera una irritante actitud de tener voz propia sin tener en cuenta la posición de su partido respecto a determinadas materias, enmendando la plana a la dirección.

País Vasco y Grupo Planeta, nuevos frentes

Preocupa a miembros destacados del PP la cerrada defensa de Casado a una portavoz que ha abierto frentes que no convenía abrir. Por ejemplo, en el País Vasco. Se acusa a Cayetana de provocar problemas sin tener en cuenta los tiempos al abrir un debate sobre el PP vasco a menos de dos meses de las elecciones y desautorizar Casado a Alfonso Alonso, que ya no será el candidato a lehendakari. Lo que ha creado una situación que tendrá repercusión en las urnas. El responsable es Casado, que tomó la determinación de sustituir a Alonso por Iturgáiz cuando Alonso se rebeló contra las imposiciones de García Egea, pero todo el mundo en el PP señala a Álvarez de Toledo como inductora de la falta de confianza de Casado hacia el hasta ahora líder de su partido en el País Vasco.

Los últimos días se ha convertido en un personaje perturbador para el PP al ser entrevistada por Alsina y acusar a La Sexta de ser una cadena de televisión que "hace negocio con la erosión de nuestro sistema democrático". Declaraciones que han sido recibidas como un bombazo en el PP, donde se han sucedido las declaraciones en defensa de que La Sexta pueda opinar libremente sobre decisiones políticas sin que eso signifique que toma una posición antidemocrática. Sin embargo, no se ha pronunciado Casado. Sigue pensando, y es casi el único de su partido, que no se ha equivocado al apostar tan fuerte por Cayetana Álvarez de Toledo.

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