Análisis

FÁTIMA DÍAZ

Sangrienta crónica del desamor

El deterioro de la convivencia de pareja es un filón en la televisión, ya sea en cuanto a ficción o docurreality. En series, es lógico; cualquiera puede sentirse identificado. En el género del docurreality entra en juego otro componente: el morbo puro y duro de ver que a otros también les pasa, simple y llanamente. Sea como sea, el tema de los conflictos de pareja es recurrente, tanto en los canales en abierto como en los de pago, y sus títulos revelan el gancho de broncas domésticas que se remontan a las iniciáticas entre Adán y Eva: Casados a ciegas, Durmiendo con su enemigo, Llámame papá, Hotel romántico y Ex parejas, entre otros muchos. Un equipo de consejeros suele participar en el análisis de las causas de la sorprendente metamorfosis del estado de enamorados, que parecen deleitarse con el lunar del hombro del otro, a considerarlo de repente una repelente verruga.

El desamor puede abordarse desde muchos ángulos, desde la seguridad de que la audiencia siempre encontrará situaciones percibidas como propias: desde la apatía, el enfado, la desconfianza o el egoísmo, todos ellos punto de origen del desamor y el fracaso. Durmiendo con su enemigo, emitida por TEN, recrea desenlaces trágicos: la maté porque era mía. Hay enfoques para todos los gustos. Todos acaban con policía de por medio.

La serie Casados a ciegas entretiene casando a treintañeros que deberán convivir un mes para conocerse; después tendrán que decidir entre continuar o divorciarse. El formato facilita el espectáculo. Está cantado porque el casting se encarga de que muchos de los participantes se comporten como adolescentes en una convivencia de laboratorio que, en definitiva, no es más que una réplica de la realidad. Las situaciones son bastante creíbles porque las trifulcas recreadas son frecuentes y pueden alcanzar a octogenarios tirándose a la yugular. Observar a los más jovenzuelos cometiendo errores de manual divierte bastante porque queda demostrado que el hombre es el único animal que tropieza entre dos y 200 veces en el mismo pedrusco. Visto lo visto desde la Prehistoria hasta el siglo XXI, el asunto tiene mal arreglo.

La 1 se lució el último verano con un Hotel romántico sólo apto para la tercera edad. Ex parejas, en Movistar, inicia en los peligros de aventurarse en un romance de una sola noche: un San Valentín de muerte. Más edificante es Llámame papá, documental ofrecido alguna vez en La 2. Durante meses se acompaña a maltratadores reincidentes, padres de familia casi todos, en una terapia impartida en Australia por tutores que fueron víctimas y denunciantes. Triste, y aún así recomendable.

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