Análisis

Carmen pérez

Mucho más que aranceles

Desde que en marzo de 2018 se inició la guerra comercial entre EEUU y China, hemos visto cómo Donald Trump ha ido imponiendo aranceles a China -y luego aplazarlos, subirlos o ampliarlos-, y cómo seguidamente se producían las contrarréplicas correspondientes por parte de Xi Jinping. En estos días negocian una tregua. Pero incluso aunque se consiga no es de esperar que sea por mucho tiempo porque la guerra comercial es uno de los medios por el que se está desarrollado una mucho más importante y a largo plazo: una guerra por el poder en el mundo. Así, los disparos continuarán entre Washington y Beijing. Y en medio, y no sólo geográficamente, está Europa.

Hace unos días Trump anunció la subida de aranceles a exportaciones europeas por valor de 7.500 millones de dólares. En esta ocasión la medida venía autorizada por la Organización Mundial del Comercio, OMC, que falló a favor de EEUU debido a las ayudas públicas recibidas por la aeronáutica Airbus. Pero Trump no se ha limitado a golpear a esta compañía aeroespacial. Ha buscado llamar la atención, que le luzca un montante que no es para tanto, aplicando aranceles a sectores de mucha influencia en Europa.

Trump ha aprovechado la coyuntura, y como la OMC le permite aplicar "aranceles de compensación", además del 10% a Airbus, que fue la que motivó la disputa, ha marcado en la lista a numerosos productos europeos hasta con el 25%, muchos de ellos de carácter agroalimentario. A España le afecta en los cítricos, el aceite de oliva, el queso, a determinados productos porcinos como el jamón, el marisco y algunos lácteos. El golpe más duro se lo lleva Andalucía. La estrategia de negociación de Trump es sembrar el caos, también introduciendo diferencias injustificables entre unos países europeos y otros.

Estos aranceles aún no son definitivos. El próximo lunes, día 14, se celebrará en Ginebra una reunión en la que la UE intentará negociar con EEUU para desactivarlos. Cuenta con otro fallo de la OMC a su favor porque por su parte también EEUU ayudó a Boeing. La penalización se espera para mayo de 2020. También cuenta con que en el pasado Europa no aplicó en toda su extensión 4.000 millones de euros que la OMC le autorizó a imponerles. Es posible que se consiga paralizarlos, que esperen a un acuerdo más completo en la que también se resuelva la amenaza -mucho más grave- de Trump de imponer para noviembre aranceles al sector del automóvil y sus componentes.

La UE tiene que saber jugar su papel en la guerra de este siglo. A China le interesa que esté debilitada y desunida. Nunca la tendrá de su lado por las profundas diferencias ideológicas pero intentará ejercer influencia ganándose por medio de la economía a algunos países, como ha hecho con Italia al incorporarla al proyecto Belt and Road. Por su parte, EEUU, aliado natural, presionará a la UE para que se alinee con sus estrategias: seguramente en esa negociación sobre aranceles se pondrán más cosas sobre la mesa. En estas circunstancias, nuestra neutralidad y nuestro poder dependerá de cuánta unidad demostremos. Sólo defendiendo nuestros intereses colectivamente podremos salir airosos. Como tan bien estamos haciendo con el Brexit.

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