Casi todos los síntomas del que se va al hoyo

09 de febrero 2026 - 03:08

Al titular le he incluido el matiz paliativo del “casi” por ese paradón del único jugador que hoy tiene el Sevilla a la altura del nombre y la historia del club, Odysseas Vlachodimos. Pero después de ese atropello de Suazo a la razón y a Iván Martín, a ver cuántos sevillistas no mascullaron “nos vamos a Segunda...”. Porque esa jugada final de disloque defensivo, en la que el Girona estuvo a punto de corregir su ejercicio de conformismo de la segunda parte con el enésimo regalo del Sevilla atrás, sonaba a martillazo de sentencia. Encima salió a dar la puntilla un especialista como el uruguayo Stuani. Pero el portero griego volvió a evidenciar que vuela varios estratos por encima de su equipo. Y tener un portero diferencial es un potosí cuando se trata de ganar un punto por partido, más o menos, de aquí al final de la Liga y acabar con unos 42. Parece fácil, pero para la formación actual de los nervionenses es un mundo. Será un mundo.

El Girona, insisto, pagó carísimo su autocomplaciente paso atrás de la segunda parte. Se vio tan superior en la primera, vio tan descompuesto a su rival, que no le importó haber desaprovechado la ocasión de sentenciar antes del intermedio. Quiso que el propio curso natural del partido, la inercia de las energías de uno y otro, lo condujera a llevarse los tres puntos a la bella ciudad catalana.

Y este Sevilla es corto como un fandango, pero conserva su corazón y su gallardía y, esta vez sí, Almeyda acertó con sus tres retoques del intermedio. Por lo pronto, mantener a José Ángel Carmona en el terreno de juego del Ramón Sánchez-Pizjuán envenena la atmósfera. El personal está hasta la coronilla del bajísimo nivel que muestra el chico. Tampoco dio buena sensación Azpilicueta en su vuelta. Y el cambio a defensa de cuatro con Juanlu más Ejuke por la derecha y Oso más Suazo por la siniestra al menos procuró llegadas. El empate en el alargue sonó a música celestial, pero los sevillistas que apremiaron a los suyos a buscar el épico 2-1 no conocen aún a su equipo. Suerte que queda un jugador al nivel del escudo, Odysseas.

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