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Análisis

Joaquín Aurioles

Las tendencias que mueven el mundo

Los más interesados en identificar y entender las tendencias que mueven el mundo son los fondos de inversión. Ésa ha sido mi impresión al indagar sobre el tema y debo confesar que con gran sorpresa. No imaginaba al típico inversor que opera en mercados eficientes, de esos que reaccionan de forma completa e inmediata ante cualquier incidente político, económico, sanitario, de seguridad o de cualquier otro tipo, preocupado por otra cosa que no fuese el corto plazo, así que me ha llamado poderosamente la atención que grandes corporaciones financieras estén promoviendo debates sobre cuestiones tan borrosas como las ciudades del futuro o las posibilidades laborales después de la jubilación.

En realidad, el interés es mucho más razonable de lo que se presupone. Las marcas de clase características de los fondos de inversión y los llamados inversores institucionales son la aversión al riesgo y el largo plazo. La ventaja de anticiparse a lo que denominan megatendencias o macrotendencias reside en la necesidad de situarse en el lado correcto de los acontecimientos y en que al hacerlo contribuyen de una manera decisiva al cumplimiento de sus pronósticos y a la posibilidad de aprovechar el enorme abanico de oportunidades económicas que los acompañan.

La principal característica de una macrotendencia es la predictibilidad. Son hechos incuestionables que trascienden los altibajos cíclicos y que además afectan a todo el mundo, aunque con matices. Esto no significa que sean inmunes a los accidentes (por ejemplo, meteorológicos), a los ataques de pánico o a los errores políticos que alteran los equilibrios en el corto plazo, ni justifica que los gobiernos limiten sus iniciativas a acciones de carácter paliativo, renunciando a la posibilidad de influir sobre las tendencias. Tampoco sus efectos son similares en todas partes, con los consiguientes obstáculos para la cooperación internacional en cuestiones tales como una estrategia global contra el calentamiento del planeta.

España está expuesta al conjunto de macrotendencias que mueven el mundo, aunque en apariencia de forma más sensible a cinco de ellas. Por un lado, a los efectos del cambio climático y al impulso de una conciencia ambiental contra sus consecuencias, especialmente relevante en nuestro país en relación con la gestión de recursos escasos, como el agua. Por otro lado, el futuro del empleo, no sólo por el amplio espectro de ocupaciones amenazadas de desaparición por la tecnología, sino también porque, según se señaló en Davos, por el reto que supone que más de la mitad de los niños tendrán profesiones que todavía no existen. En el entorno de la tecnología se sitúa nuestra tercera macrotendencia, aunque en claves similares, en este caso, al resto del mundo por la influencia del big data y la inteligencia artificial en lo cotidiano. En cuarto lugar, los movimientos migratorios por nuestra proximidad a África, donde la proporción de población en edad de trabajar continúa aumentando, mientras que en Europa, y en particular en España, no deja de reducirse. La quinta es precisamente el envejecimiento de la población, con sus consiguientes oportunidades de negocio.

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