Análisis

Rogelio velasco

Las tribulaciones de Facebook

Durante dos días de esta semana, Mark Zuckerberg, fundador y primer ejecutivo de Facebook, va a comparecer ante una comisión mixta del Congreso y del Senado norteamericanos para ofrecer explicaciones sobre la filtración masiva de datos de la red social y, especialmente, del papel jugado por la empresa Cambridge Analytica en las pasadas elecciones presidenciales en EEUU.

En cualquier país, un directivo de empresa sabe infinitamente más acerca de su negocio que los congresistas o senadores que les formulen preguntas. En este caso, los asesores de los senadores (estos tienen entre 20 y 30 cada uno de ellos) tendrán que trabajar a fondo para poder formular las preguntas adecuadas. Mucho más en este caso que si se tratara de una empresa de un sector tradicional, que no perteneciera al mundo de internet. En este mundo, los modelos de negocio son muy complicados y si no se tiene un buen conocimiento de esos modelos, no te enteras de nada.

Hasta ahora, Facebook solo ha revelado los anuncios y la población objetivo que interesaba a la Agencia Rusa de Investigación de internet. Una explicación detallada del sistema de anuncios que usa Facebook, resulta imprescindible para conocer otros usos dados por la agencia rusa y por el papel jugado por Cambridge Analytica: a qué usuarios se dirigió, con qué mensajes, cuánto gastaron, etc. Otras empresas de análisis político podrían estar involucradas, lo que también debería revelarse.

Cuanta más información se va conociendo, mayores son las evidencias de negligencia de la red social. Ha reconocido que la filtración de datos se produjo en 2015. Sin embargo, no ha sido hasta el mes pasado cuando Facebook prohibió a Cambridge Analytica el acceso a la base de datos.

El Gobierno todavía no conoce qué ha hecho Cambridge Analytica con los datos y si los tiene todavía en su poder. El problema que genera este punto es que, una vez obtenidos unos datos, resulta imposible recuperarlos y destruirlos por parte de la empresa que inicialmente los tenía.

Esto lo sufrimos en muchos otros ámbitos. Usted puede haber dado instrucciones a su compañía de teléfonos de que haga desaparecer su número de teléfono fijo. Es inútil. Hace muchos años que estos números se vendieron (de manera legal o ilegal) a empresas de marketing. Esas simpáticas empresas que le llaman a la hora de la siesta a su casa para venderle algo.

Las empresas de internet se han rebelado siempre contra la regulación de sus actividades por parte de los gobiernos, alegando que la no regulación es lo que permite seguir desarrollando nuevas tecnologías, entre otros motivos.

Una futura ley debería contemplar la obligación de estas empresas de conservar todos los anuncios políticos, cuánto han costado, quién los ha pagado, etc. Esto reduciría el riesgo de intromisión en unas elecciones.

Para proteger su privacidad, Zuckerberg compró su casa de Palo Alto y otras tres que la rodeaban que echó abajo. El mismo celo debería poner para proteger nuestra privacidad como usuarios de Facebook.

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