Fragmentos

Juan Ruesga Navarro

Abandono en el Cementerio

HACE unos días pasé por el Cementerio de San Fernando. Es una visita y paseo que hago de vez en cuando. Los cementerios son en cierta medida un panteón colectivo de la historia de la ciudad en la que se sitúan. Tumbas y panteones cuidados y otros en el abandono, por el olvido o desaparición de los familiares. En esta ocasión iba con cierta inquietud porque me había comentado Magdalena Haurie que había visto la tumba del pintor José Villegas en muy mal estado, y es una de las que me son más queridas y admiradas. La podemos encontrar cerca de la entrada, a la derecha del paseo. Mármol blanco y bronce, con una fabulosa escultura que representa La Dogaresa, uno de los temas más brillantemente resueltos por el artista sevillano. No hacía mucho, un año quizás, la había estudiado, porque incorporé dicha imagen a una de mis últimas escenografías. Y en efecto, lo que era un pequeño deterioro, propio del paso del tiempo, se está acelerando. Cornisas y placas de mármol desprendidas. Los balaustres de bronce que rodeaban la tumba están en el suelo y como escondidos, detrás de los arriates. Estos han crecido demasiado y ocultan casi en su totalidad el pequeño panteón. Y es un proceso que ya iniciado no se va a detener. La lluvia, las noches húmedas y los días calurosos, terminaran de deteriorar el panteón si no se actúa.

Puede que algunos no sepan o recuerden al pintor José Villegas (Sevilla 1844, Madrid 1921). Notable artista en su época, está bien representado en nuestro Museo de Bellas Artes, con varios lienzos de importancia y múltiples bocetos y dibujos preparatorios de sus obras, procedentes de una donación que hizo en 1922 su viuda doña Lucía Monty. En la obra que se editó por Ediciones Galve hace unos años sobre el Museo de Bellas Artes y sus fondos, con textos de Enrique Pareja, Arsenio Moreno, María Jesús Sanz y Enrique Valdivieso, se puede leer sobre José Villegas: "Célebre en vida y pronto olvidado es frase que puede aplicarse a la circunstancia de la fama de muchos pintores. Uno de ellos es Villegas, que quien después de conocer la gloria en vida pasó a ser ignorado durante mucho tiempo, hasta que en las últimas décadas ha vuelto a recibir la atención que sus méritos artísticos merecen".

Ahora que el Museo de Bellas Artes ha emprendido con acierto, la tarea de mostrar sus fondos más representativos en exposiciones monográficas, como la reciente de García Ramos, quizás haya llegado el momento de valorar como se merece la figura y obra de José Villegas. El Museo tiene en sus fondos material más que suficiente para recordar a este gran artista. Quizás ya se les haya ocurrido a los responsables, en ese caso, simplemente por mi parte apoyar la iniciativa. Y si no es así, solicitar que se ponga en marcha el proyecto. Y ya puestos, restaurar su panteón. No sé si existe familia de Villegas que pueda ocuparse. Si no es así, pedir al Ayuntamiento que se ocupe. El amor a esta ciudad y sus gentes no puede ser sólo una frase. Y si hemos vuelto a los tiempos de cuidar la memoria de nuestros artistas por suscripción popular, así lo haremos.

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