PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

Ahora no quieren ser liberales

ES muy ventajista ser liberal a las maduras y no a las duras. Se le cayeron los palos del sombrajo a Bankia y ahora se postula como imprescindible que todos los españoles presten dinero para sanear su monumental pufo. Desde antes de la alternancia de Aznar por Zapatero en 2004, cuando la economía la dirigían Rato y De Guindos, se sabe que los bancos y cajas estaban podridos por el mal de los ladrillos locos. Se decía incluso desde The Economist, biblia del capitalismo. En lugar de la reconversión que debió hacerse hace diez años cuando la burbuja inmobiliaria iba camino de reventar, a toro pasado se han perpetrado fusiones de conveniencia política para tapar la infección y seguir la huida hacia delante. Cajamadrid y Bancaja eran correas de transmisión de los gobiernos autonómicos más emblemáticos del PP, los de Esperanza Aguirre en Madrid y Francisco Camps en Valencia. Apóstoles del liberalismo mal entendido, trufado de jactancia chulesca y no de urdimbre intelectual. Ayer quedaba en la picota la reputación de una entidad con diez millones de clientes y estuvieron callados Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz Gallardón, Ana Botella, Francisco Camps, Alberto Fabra y Rita Barberá. Escurrieron el bulto.

El Gobierno de Zapatero y Rubalcaba también secundó la cobarde actitud de no afrontar el problema. Y qué decir del calamitoso gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, al que la Historia recordará de modo infausto. También son cómplices los consejeros de PP, PSOE, IU, CCOO y UGT, que, a cambio de estipendios jugosísimos, han bendecido la degeneración de las cajas y los dislates de los ejecutivos agresivos. A mayor retraso en la toma de las decisiones inevitables, más meses sentados en las poltronas tanto los directivos como los consejeros, y todos cobrando elevados emolumentos, mientras la gangrena mataba económicamente a empresarios y trabajadores eficaces y solventes.

Que pasen por ventanilla todos los que se lo han llevado calentito desde que el desplome de Lehman Brothers en 2008 desveló la verdad de las mentiras. Que desaceleren sus cuentas corrientes.

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