Notas al margen
David Fernández
Los europeos no sabemos ni qué decir
SE celebra hoy el día de Andalucía, conmemorativo del referéndum celebrado en 1980 y que, gracias a él y a una interpretación benévola de su resultado, nos permitió conseguir la autonomía al mismo nivel que el resto de las nacionalidades históricas. Y quiero dedicarle mi comentario de hoy a nuestra tierra, ya que en mi corta y nada añorada vida política fui uno de los diputados que constituyeron, en el marco incomparable del salón de tapices de los Reales Alcázares de Sevilla, el primer Parlamento de Andalucía, en el caluroso verano de 1982. El triunfo aquí, con mayoría absoluta del PSOE, era la primera victoria resonante de ese partido. En el Parlamento de Andalucía, en las decisiones sobre el himno, el escudo, la bandera, la capitalidad y, cómo no, en la elección del presidente de la Junta quedó clara la regla elemental de la democracia de que son los votos de la mayoría los que deciden. En las dos legislaturas en las que fui parlamentario el PSOE gozó de la mayoría absoluta y la ejerció sin una sola concesión.
Desde 1982 hasta 2013, en esos 31 años, ha gobernado el PSOE, casi siempre sin necesidad de contar con otro partido y cuando lo ha necesitado, por no haber ganado por mayoría absoluta, incluso, como en las últimas elecciones celebradas, perdiéndolas, un pacto le ha permitido que su gobernación se mantenga todo ese tiempo, sin solución de continuidad. Seguro que hoy podrá leer usted aquí todos los datos estadísticos que conforman el balance de esos años de gobierno y con esos datos y con su experiencia personal puede ponerle nota a su actuación. Yo no quiero hurtar mi opinión: Andalucía ha mejorado en relación a como estábamos, pero como los hombres (y mujeres) somos comparativos, por no decir que envidiosos, resulta que en la liga española seguimos ocupando el mismo (mal) lugar de la clasificación de entonces, lo que da bastante rabia, porque por las potencialidades turísticas, culturales, monumentales, climáticas, etcétera, bien gestionadas de nuestra tierra, debíamos haber mejorado de algunos puestos en esa clasificación.
Este año el Gobierno andaluz celebra el 28-F bajo el lema Ponte en pie, trasunto del Andaluces levantaos que se canta con nuestro himno y, ya que lo estamos, salgamos a la calle, para reivindicar la pérdida de derechos y en protesta contra el Gobierno del PP. Quien más anima a salir a la calle no es el presidente Griñán, sino su vicepresidente Valderas, de IU, sin duda porque aquél es persona pudorosa y sabe que su partido después de 31 años gobernando en Andalucía alguna responsabilidad tiene contraída.
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