La esquina

josé / aguilar

Asesorando a Artur Mas

NO hay peor sordo que el que no quiere oír. O sí: el que no oye nada más que lo que quiere oír. A Artur Mas le han dicho los comisarios y otras autoridades europeas, por activa, por pasiva y por perifrástica, que si Cataluña sale de España saldrá también de la Unión Europea. Podría entrar posteriormente, claro, si pide el ingreso y los estados miembros la aceptan. Pero sin automatismo ni seguridad.

Ahora bien, la ensoñación secesionista de Mas mantiene impertérrito un desafío notorio al principio de realidad. Si la Constitución española no le deja segregarse como Estado independiente, peor para la Constitución. Si la los tratados de la UE no le permiten a Cataluña formar parte del club, peor para los tratados. Se reinterpreta, se retuercen y se les hace decir lo que interesa que digan.

Para escuchar lo que le gusta el sordo Mas se ha rodeado de un Consejo Asesor de Transición Nacional, una especie de comité de sabios encargado de sacar al Honorable del callejón sin salida en el que ha metido al pueblo catalán suministrándole informes que remuevan cada obstáculo que encuentre en la hoja de ruta soberanista que se ha trazado. Ya lleva seis informes y antes del verano promete haber elaborado otros doce. Productividad máxima.

Cómo y por qué un grupo de brillantes juristas accede a proporcionar cobertura a un proyecto tan reaccionario y antieuropeo como el de la secesión catalana resulta tan misterioso como cualquier otro caso de la historia en que cierta crema de la intelectualidad ha sentido una atracción fatal por conductores mesiánicos de vocación totalitaria. El caso es que le están dando a Mas lo que les pide. Siempre, sin titubeos, a la medida. Como el Consejo Nacional del Movimiento aconsejaba a Franco todo lo que Franco les ordenaba aconsejarle.

El Consejo catalán ha concluido que el Derecho europeo no contempla un caso como el del desmembramiento de un Estado miembro, pero que, si se plantea dicho caso, el ingreso de la parte desmembrada, que sería Cataluña, se aceptará por razones políticas y económicas. "Tarde o temprano", dicen los sabios, como si fuera un mero problema de tiempo y como si le diera igual a la sociedad y la economía catalanas pasar unos cuantos años fuera de las instituciones comunitarias si el objetivo final se acaba conquistando.

Ya ha oído Artur Mas lo que quería oír. Adelante con los faroles.

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