¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
Hotel España
SÁNCHEZ Dragó ademas de hacer los informativos más surrelistas (no, queda mejor exhibicionistas) en Telemadrid, es responsable de los programas más plastas que vieron nuestros analógicos tubos catódicos: Encuentros con las letras, Biblioteca Nacional o Negro sobre blanco. ¿Qué se lee poco ( poca literatura) en España? Uno de los responsables directos es el autor de Gárgoris y Habidis y aquellas tertulias repipis en diferido y simuladas de las que huía cualquier espectador avisado.
Era el anfitrión de aquel otro tostón de madrugada donde Arrabal la lió con el "mineralismo", cuando nos profetizó la crisis de decomisos que sufrimos, y este sábado, cautivo y desarmado, acudía junto a su hija a El gran debate de Telecinco para hablar de su libro de afectos y familias. El escritor, o lo que sea, y su acompañante dejaron plantado al programa por las insinuaciones del reportaje de entradilla. Dragó tenía ganas de dar la nota, tendencia que sólo le sale bien de forma esporádica, en un arranque de dignidad con el que ha querido tener más notoriedad de la poca que tiene.
El día antes, en Sálvame Deluxe, Belén Esteban lloriqueaba, amagando también con dejar el plató, con dejar este mundo en el que no le han faltado los ingresos desde que abandonó Ambiciones. La otrora princesa se queja de que no puede vivir tranquila y que ni siquiera puede charlar con su marido, del que está separada, sin que la fotografíen. Habrá que reconocer a Alessandro Lecquio, que lo dijo en AR, que tras la queja sólo hay postura, que a Belén ya no le sigue la audiencia. Resulta patéticamente entrañable que pida respeto quien vendió su existencia al diablo rosa. Qué pérfido sería un programa de Dragó y Belén. Sólo faltaría Pedro Ruiz.
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