Hotel España

Hemos sabido construir una democracia, pero no una nación

Montero y Sánchez.
Montero y Sánchez.

13 de enero 2026 - 05:30

FUE Zygmunt Bauman el primero en hablar del “efecto hotel”. Es decir, los sapiens de hoy vivimos en un mundo donde los vínculos (sociales, culturales, familiares...) se deshacen fácilmente, en contraste con los compromisos firmes de antaño. La liquidez frente a la solidez. El hotel frente a la casa. Este concepto ha sido reutilizado con lucidez por algunos para criticar la actitud de los ciudadanos europeos, que cada vez más pensamos que nuestros países son vacas de generosas ubres con las que no tenemos ninguna obligación más allá de la extracción intensiva de derechos y comodidades. En España, esta tendencia ha impregnado, además de a sus habitantes, a los territorios que la componen. Si alguien pronunciase hoy la famosa frase de Kennedy “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregunta qué puedes hacer tú por tu país”, la carcajada llegaría a Plutón. No digamos si usásemos el viejo y hermoso sintagma “pueblo español” . Lo estamos viendo estos días en los que el Gobierno ha presentado su proyecto de una financiación territorial que lleva la friolera de 12 años congelada y que todavía tendrá que ser aprobada por ese Parlamento que tanto desprecia y ningunea. Ya veremos.

Desde el 78 hemos sabido construir una democracia, pero no una nación. El debate respecto a la financiación vuelve a demostrar que España se ha convertido en un hotel donde residen distintas autonomías, pequeñas republiquetas que solo miran por sus propias comodidades. Las hay que viven en suites de lujo y otras en las habitaciones altas del servicio, pero todas tienen en común la actitud del cachorro que lucha por enganchar el pezón más rebosante. En esta ocasión, las dos principales agraciadas han sido Cataluña y Andalucía. Enhorabuena. Pero nos engañaríamos si creyéramos que esto se debe a criterios objetivos y justos. Primero se ha decidido a quién había que favorecer y luego se han creado esos criterios. ¿Para qué si no esas reuniones secretas entre el presidente Sánchez y el líder independentista Oriol Junqueras desveladas por La Vanguardia? Podríamos pensar que este favoritismo por Cataluña y Andalucía está cargado de simbolismo y palabras manidas: la España industrial y la agraria, la rica y la pobre, la soberanista y la integrada... Pero no, se debe exclusivamente a los intereses electorales del PSOE, Pedro Sánchez y María Jesús Montero. Lo que se pretende es reactivar sus antiguos graneros de votos. El catalán lo mantienen los socialistas con algunas incógnitas, pero el andaluz lo perdió perdieron hace ya años. En el Hotel España el director y su segunda son unos tramposos que usan el dinero de todos los clientes para mejorar el menú de sus favoritos. Y para aumentar las propinas que esperan de ellos.

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