la ciudad y los días

Carlos Colón

Camino del naufragio, cantando

Yla nave va… ¿Rumbo a la catástrofe? Tensión entre China y Japón. Siria lanza proyectiles contra Turquía, matando a cinco civiles, y ésta responde atacando a Siria. El Gobierno turco estudia el envío de tropas. La OTAN -es decir, nosotros- se alinea con Turquía invocando el artículo 4º del Tratado de Washington (consultas entre los aliados cuando uno de ellos es amenazado). El 5º artículo, sólo invocado una vez en los sesenta años de existencia de la OTAN, contempla que el ataque contra un aliado se considera una agresión contra todos. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas inició ayer el debate sobre una posible intervención militar internacional en Malí. Obama declara que se hará todo lo posible para impedir un Irán nuclear. El régimen iraní prosigue su programa nuclear y se defiende de la presión interna, provocada por la debacle económica, invocando una "guerra económica a escala planetaria" librada contra ellos. Nadie sabe cuándo se producirá el próximo 11-S-2001, 11-M-2004 o-7-J 2005 -Nueva York, Madrid, Londres-, pero todo mundo sabe, tal vez sin querer decírselo a si mismo, que lo habrá.

Y el barquito español dando bandazos, casi a la deriva, sacudido por las tempestades de la crisis económica internacional; mientras la tripulación vasca y catalana se amotina, aprovechando el desconcierto del puente de mando. Y por si no tuviéramos bastante con lo que tenemos, gracias a la globalización se importan estupendas modas foráneas: ayer se detuvo a un tipo que pretendía repetir las masacres en las universidades o institutos americanos -recuerden Columbine- colocando 140 kilos de explosivos en la Universidad de las Islas Baleares.

Camino del naufragio, tan contentos y cantando. No ópera, como en la extraordinaria última obra maestra de Federico Fellini E la nave va, sino las canciones del actual programa estrella líder de audiencia, La voz, que el pasado miércoles logró una cuota del 33,4% con 5.268.000 espectadores y en el minuto de oro, a las 23:17, alcanzó los 6.438.000. Seis y millones y medio de personas son mucha gente, que a veces parece que nos hemos acostumbrado a las grandes cifras. Tiene uno la sensación de que Bisbal, Rosario Flores u otro colega va a apretar el botón rojo y, cuando su butaca se dé la vuelta, lo que se va a encontrar es un apocalipsis, un naufragio, un mundo en guerra, en vez de un atribulado aspirante a cantante.

Y la nave va… ¿Adónde? ¿Y quién lo sabe? Pero se puede intuir que es muy improbable que estemos navegando hacia un puerto seguro; y que es muy probable que lo estemos haciendo hacia un naufragio. Eso sí: sin dejar de cantar.

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