Bicheo por la TDT

fátima Díaz

Más 'Campos' por favor

DOS entregas han bastado para que el programa de Las Campos, el reality de Telecinco hecho a imagen y semejanza de Las Kardashian, haya llegado a oídos de todos los españoles. No importa si lo han visto o no, pero la gran mayoría sabe ya de los problemas de Terelu con el peso, del tiempo que hacía que no se comía una porra o de la pasión de su madre por los zapatos. Las andanzas de María Teresa y Terelu Campos entran ya en muchas conversaciones y los buenos datos de audiencia (más de dos millones de espectadores en cada una de sus dos emisiones) hacen suponer que madre e hija, que se despidieron el jueves 25 de agosto de su programa, volverán pronto a la parrilla de Telecinco. Porque, gusten o no, son las protagonistas televisivas de un verano de escaso movimiento en las cadenas generalistas. Las Campos han sido la revelación de la temporada estival, sin duda.

Terelu y María Teresa tienen sendos cuadros de ellas mismas presidiendo sus salones. Tienen piscinas cubiertas, varios pisos, vajillas buenas, mesas enormes y electrodomésticos que no saben cómo funcionan. Cuando hablamos de lujo, hablamos de la vida de las Campos. Lujo patrio, entiéndanme, no tiene nada que ver con lo hollywoodiense, lo nuestro es... otro estilo.

En estas dos escasísimas dos entregas -aunque se vislumbran más en el horizonte-, se ha notado que las dos periodistas se esfuerzan siempre por quedar bien delante de las cámaras, por ser siempre simpáticas y agradables, lo que, a pesar de tener su punto de ternura, es el mayor punto débil de este espacio de telerrealidad. Llamar docurreality a lo que toda la vida ha sido un reality es una frivolidad, el intento de salvar la papeleta de ambas se nota a la legua. Por eso, para posibles próximos episodios, mi recomendación sería prescindir del tema que sirve de hilo argumental. Es una excusa y no aporta nada, no genera más que un importante caos de opiniones y despista del verdadero interés del asunto: las Campos.

Alaska y Mario hicieron muy bien apostando por MTV para emitir su programa. Se aseguraban que no iban a estar comentando nada, otra flaqueza de Las Campos. En Telecinco tuvimos el primer día un debate hasta las dos de la madrugada y un previo de una hora. No son necesarios.

Aunque todo se perdona ante el encanto de María Teresa desayunando mientras habla a la cámara, sentada en su saloncito rococó y escandalizándose por las noticias. Historia pura de la televisión. Pero la verdadera estrella es Terelu, desde luego. Imposible no acabar queriéndola viéndola porra en mano cruzando un paso de peatones. ¿Quién no se identifica con ella y su lucha contra los kilos? Y con María, la fiel asistenta de María Teresa. Ella sola se merece un reality.

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