Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Córvidos

LA primera vez que al cuervo Rockefeller se le engrasó la pelvis con la expresión "Toooma Moreno" fue en una mañana de domingo de finales del 77, instalada la democracia, la libertad de largar y con una TVE ligeramente relajada (muy poquito, eh) en cuanto a expresiones. Como era un vulgar muñeco, con su picotazo pintado en naranja acrílico, gris para los espectadores, el gesto no disgustó demasiado a los seguidores de Gente joven, un programa tipo OT donde se buscaban los talentos vocingleros del país (de ahí surgieron Isabel Pantoja o Francisco, recuperados para el plasma). En Gente joven daban la oportunidad a los prestidigitadores con pajarita revenida y cantantes "de música ligera" con gomina rancia. La apoteosis la formaban los conjuntos de bailes regionales y el concurso de tunas. Sin anestesia.

En medio de aquella caspa melódica Rockefeller era la repanocha y a los pocos años se aposentó en las noches de TVE e incluso triunfó entre los italianos. Sí, en aquel tiempo tan analógico hasta los muñecos eran líderes. Como ahora. José Luis Moreno, el manipulador e inspirador del bicho, lo rescataba este domingo moviendo como siempre la boca sin ambages (la boca del ventrílocuo). Rockefeller era el reflejo platónico en la caverna de los 80 de la esencia de Risto Mejide, infinitamente más ácido e incorrecto. Tú sí que vales ha reunido a los dos y vistos los sinceros modos, con gotas de mala milk, que se gasta el creativo, Rockefeller no tiene nada que hacer. Moreno quería contratar a todos los que pasaron por la primera gala, mientras Risto, pepito grillo de las OT de niñatos, ponía las cosas en su sitio y no dejaba impresionarse por cantantes, bailarines o contorsionistas.

Kiko Rivera, con vis cómica, y El Sevilla, con greñas, cumplen sus funciones. Pero de buen rollo y sin Risto Mejide Tú sí que vales no duraba ni un brindis en Cheers.

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