Fragmentos

Juan Ruesga / Navarro

Cultura y turismo

Odeberíamos decir turismo y cultura? Lo cierto es que son dos sectores de actividad que cualifican el territorio de Andalucía y también ciudades como Sevilla, y que deben mantener una sintonía para favorecer el desarrollo de nuestra economía. Desde hace tiempo se mantienen contactos entre profesionales del turismo y la cultura en la creencia de que son sectores que se pueden ayudar mutuamente. De ahí surge el término "turismo cultural" que parecía resolver el tema, aunque sólo apoyaba un nuevo modelo de desarrollo turístico, y en realidad no ha favorecido en ningún sentido nuestro desarrollo cultural. Quizás porque el sector turístico estaba y está mejor preparado que el sector cultural para comercializar sus productos y hacer ver la importancia de sus empresas y puestos de trabajo. Y, sobre todo, porque los presupuestos públicos gastados en cultura han sido considerados gastos culturales y no inversiones, en tanto que los beneficios producidos por los nuevos productos turísticos, como las denominadas "rutas patrimoniales", sólo son contabilizadas como ingresos del turismo andaluz y no de nuestro sector cultural.

En simetría al término "turismo cultural", que suena enriquecedor, podemos formular el término "cultura turística", que suena empobrecedor, y quizás sea en parte por viejos prejuicios o la falta de visión y pericia de nuestros empresarios y gestores culturales.

En estos tiempos de recortes presupuestarios, una alianza entre el sector turístico y el cultural puede parecer adecuada, siempre que el sector cultural no sea un sector subsidiario del turístico, cosa que ocurrirá si no se regula de alguna manera dicha alianza, puesto que las empresas turísticas son más fuertes que las empresas culturales. El sector cultural necesita seguir fortaleciendo sus estructuras y si las ayudas de las iniciativas públicas van a escasear o desaparecer en los próximos años, una alianza con el sector turístico puede en parte ayudar a esa consolidación, siempre que uno de los objetivos primordiales sea que la sociedad andaluza vea como una fuente importante de ingresos y riqueza la actividad cultural y que esta no quede reducida a un complemento del turismo. En caso contrario, puede ser el abrazo del oso del turismo a la cultura. Si todos estamos avisados y disponemos de una buena regulación, que es responsabilidad pública, podemos hacer frente a los próximos años con buenos resultados para todos.

Si queremos que estos factores tengan su traducción en Sevilla, hay que dar algunos pasos, que aunque iniciados, han sido insuficientes. Se ha mejorado en la exhibición y programación de actividades, pero eso no tiene tirón turístico en sí mismo, puesto que sólo hemos alcanzado un nivel de consumo interno. Sevilla tiene que convertirse en un centro de creación y producción cultural, poniendo en valor las infraestructuras existentes ociosas y desde un perfil de contemporaneidad y vanguardia en todas sus manifestaciones culturales. Ahí existe un posible punto de encuentro de creadores, empresas culturales y empresas turísticas.

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