En tránsito

Despidos

Las ideologías más perniciosas ejercen un hechizo perverso sobre la gente desesperada

Dos de los bancos más importantes de nuestro país -si es que seguimos siendo un país- tienen previsto despedir a unos 12.000 empleados a través de un ERE. Por alguna razón, esta noticia no ha tenido una gran trascendencia y apenas se habla de ella en los medios. 12.000 empleados son muchos, y además eran empleados con sueldos decentes y con unas condiciones laborales que resultan envidiables -e inalcanzables- para la mayoría de jóvenes que tienen que sobrevivir con sueldos de risa y trabajando en circunstancias dignas de una plantación de esclavos (que les pregunten a los empleados de Amazon, por ejemplo, o a los riders que nos traen las pizzas a casa). Y mientras esto sucede, directivos y accionistas se embolsan sueldos monstruosos y "bonus" y toda clase de privilegios inimaginables para el resto de nosotros.

¿Qué está pasando? Aunque no se hable mucho de estas noticias, estas cosas se saben y la gente se está dando cuenta de todo. Vas a un banco a tramitar algo que no puedes hacer desde tu casa a través de internet, y tienes que hacer colas larguísimas porque hay una sola ventanilla -si la hay- y te tiras media mañana en hacer una gestión ridícula. Y los pocos empleados que quedan atendiendo al público están desbordados y de muy mal humor (cosa muy lógica, claro está).

Hay ancianos que no saben usar la banca on line y también hay gente que necesita hacer las gestiones de forma presencial, pero la banca "física" está desapareciendo muy deprisa, y uno se pregunta qué pasará cuando pierdan su trabajo esos casi 12.000 empleados.

Supongo que todas estas cosas influyen en la rabia que se está apoderando de la población de medio mundo (o del mundo entero). Lo que está pasando en Colombia -con enfrentamientos en las calles que bordean la guerra civil, como ocurrió hace dos años en Chile- no se puede entender si no pensamos en este silencioso derrumbe de la estabilidad económica que habíamos conocido hasta hace poco. La pandemia, además, lo ha empeorado todo y la gente se siente amenazada e insegura. En el plano político, esta situación se traduce en el hechizo perverso que las ideologías más perniciosas -la extrema derecha y la extrema izquierda- ejercen sobre mucha gente que se siente perpleja y desesperada. Y el centro político se derrumba por todas partes. Tiempos interesantes, sin duda. Muy interesantes.

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