La ciudad y los días

Carlos Colón

Dudas

DESDE que leí este titular -"El PP se desmarca de los obispos en sus ataques a la ley del aborto"- le vengo dando vueltas a si, desde un punto de vista de salud democrática, se trata de una buena o una mala noticia. Podría querer decir que la derecha española abandonaba su estratégicas (e insinceras) alianzas con los sectores más conservadores de la jerarquía católica. Pero también podría expresar una deriva "ultraliberal" carente de esqueleto ético. Porque, ¿qué proyecto ideológico o qué modelo de ética pública propondría una derecha no inspirada por el humanismo cristiano? Aunque lo estén dilapidando, los socialistas tienen (o tenían) un patrimonio ético laico (impregnado de humanismo cristiano, por cierto) del que carece la derecha. Si a ésta se le quitan sus sólidos cimientos de ética burguesa y moral cristiana, ¿qué le queda? Poco, por no decir nada. Es lo que sucede con la moderna derecha ultraliberal e hiperconsumista, para la que los viejos valores burgueses y cristianos sólo son un estorbo. Me refiero a esos valores que tan exactamente sintetizó Blanco White al evocar a la pequeña burguesía sevillana: "Modesto bienestar ensanchado por la alegría y por la mesura de los deseos, honrada mediocridad que no se atraía el respeto por la opulencia ni por el poder, sino por el pundonor heredado". Para la derecha hiperconsumista este modesto bienestar, esta honrada mediocridad, este desprecio de la opulencia y esta mesura de los deseos son antivalores que harían peligrar las opulentas sociedades basadas en la satisfacción inmediata de deseos, artificialmente inducidos, a través del consumo compulsivo de lo superfluo.

Por lo tanto una cosa sería que "desmarcarse de los obispos" significara distanciarse del aparato clerical y otra muy distinta que aludiera a la renuncia al humanismo cristiano que fue la columna vertebral ética de la derecha democrática europea que, con sus luces y sus sombras (como las corrupciones que extinguieron a la poderosa Democracia Cristiana italiana a principios de los 90), fue y es la depositaria del legado humanista de los Vives, Moro, Erasmo, Pascal, Kierkegaard, Giner de los Ríos, Jaspers, Maritain o Bernanos; y del legado político de los De Gasperi, Adenauer, Schuman o Monnet que fueron los padres de la Unión Europea. Porque intuyo que sin este aporte ético y humanístico, la derecha corre el peligro de convertirse en un engendro neocom-ultraliberal sin alma de valores ni entrañas de justicia; o de degenerar en el circo mamachicho-berlusconiano que en España asomó los bigotes por Marbella y ahora los luce por la trama Gürtel.

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