Las dos orillas

josé Joaquín / león /

Escenario perfecto

YA tiene Sevilla el escenario perfecto. Un alcalde del PSOE es lo que más le gusta a la izquierda, pero también a la derecha. A la izquierda porque por fin vuelve a mandar uno de los suyos. Aunque Juan Espadas es hombre con fama de moderado, y es evidente que tiene un buen talante (como ha demostrado incluso en la oposición), ahora va a depender no sólo de IU, como le pasó a Monteseirín con Torrijos, sino incluso de Podemos, o lo que sea eso de la otra Susana de Sevilla. No la señora Díaz, como dice Juanma Moreno, sino la señora Serrano, que es la que ha dejado fuera del gobierno municipal al otro Serrano, nuestro activo Gregorio, y a todo el PP.

Vuelve el PSOE a gobernar en Sevilla, para colmo con la extrema izquierda detrás. Y eso, como digo, es lo que más le gusta a la derecha de toda la vida. Porque así podrán despellejar al alcalde en tertulias y escritorios, sin que nadie les diga "cuidado porque estáis machacando a uno de los nuestros". La mayor oposición a Juan Ignacio Zoido (como a Becerril) se la hicieron los suyos, que no han parado hasta que lo han dejado fuera del despacho de la Alcaldía. Eso sí, después se lamentan.

Con amigos como los que ha tenido Zoido no le hacían falta enemigos. Le estuvieron refregando los 20 concejales desde el primer día, como si hubiera conseguido los 20 ediles en una cafetería de Los Remedios. Todo ello mientras en los barrios del más allá de las rondas se decía justamente lo contrario, que el alcalde Zoido no los visitaba nada más que cuando estaba en la oposición. Su discurso de ayer sonó a despedida, por no decir a desengaño.

Con los capillitas pasa lo mismo. Dicen que son de derechas, y nadie ha criticado más a Zoido, en sus años de alcalde, que los capillitas. Los mismos que le daban abrazos a Monteseirín, mientras lo denigraban por detrás. Porque esa es otra diferencia: que a los alcaldes del PSOE los critican por detrás y a los del PP por delante; para que no haya dudas y para que se vea que no callan nada y son valientes.

Ya se enterará el nuevo alcalde cuando amplíe el carril bici. Y menos mal que a Juan Espadas no se le ocurrirá construir otras Setas, aunque fuera en la Campana o el Duque, o junto a la comisaría cochambrosa de la Gavidia. Los simpatizantes de la derechona más derechista ya se frotan las manos y son felices como siempre lo han sido: con un alcalde del PSOE. Y más aún si está en manos de IU y de Podemos.

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