La esquina

Fábrica de producir... parados

AHORA se confirma lo que sospechábamos, que cuando llegara septiembre todo iba a ser maravilloso. Maravillosamente desalentador. Muchos (empresarios, promotores, veraneantes, consumidores) dejaron la crisis para septiembre, y la crisis explotó en septiembre.

Explotó en cien formas distintas y, entre ellas, en la más sangrante y desoladora, aquella que conduce a miles de hombres y mujeres a las colas del desempleo. Noventa y cinco mil hombres y mujeres más en el paro que en agosto, pero es que en agosto ya hubo cien mil más que en julio. 95.000 al mes equivale a tres mil nuevos parados cada día, que se dice pronto.

Ya no se pueden esgrimir las verdades a medias del pasado reciente: no es que acudan muchos al Inem porque hay expectativas de encontrar un empleo y eso haga aumentar la demanda, sino que se destruye parte del empleo existente (en septiembre ha bajado el número de afiliados a la Seguridad Social); no es que suframos las consecuencias de la crisis internacional como los demás países europeos, sino que las sufrimos con más intensidad. Estamos a la cabeza de Europa en desempleo, lo cual sí confirma un antiguo aserto: en épocas de auge, crecemos muchos más que la media europea, pero en épocas de estancamiento o recesión nos estancamos o nos desaceleramos más. Algo distintivo tendrá la economía española, quizás un modelo más endeble y menos sólido.

También nos distingue la obstinación de los gobernantes en no dar la cara. Zapatero se esconde ante un nivel de desempleo que ya asusta. El ministro de Trabajo, interpelado cuando acudía al Congreso a defender su plan de retorno de inmigrantes que pocos inmigrantes van a aceptar, se remitió a su secretario de Estado para hablar de los datos del paro septembrino. "No tengo todos los detalles", dijo Celestino Corbacho, como si hicieran falta detalles para que el ministro de Paro -perdón, de Trabajo- valorase la cifra de 2.625.368 parados y explicase qué piensa hacer al respecto. Me recordó al tremendo Salvador Domínguez, primer director general de Canal Sur, que en celebrada ocasión también se excusó ante una comisión parlamentaria: "Es que ando chungo de papeles".

Si se diera el caso -ojalá- de que uno de estos meses venideros el paro quebrara su marcha ascendente, cambiase la tendencia y disminuyese el número de desempleados, ¿rehuirá el ministro a las huestes periodísticas con la excusa de que él no está en los detalles? Eso, sin contar que los "detalles" del paro marcan la diferencia entre ganarse el sustento trabajando o sentarse al sol los lunes, martes, miércoles, etcétera. Más aún: ¿cuánto tardará Corbacho en filtrar a la prensa amiga un dato favorable del empleo en cuanto se produzca y en declarar ante todos los micrófonos que le pongan por delante?

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