El balcón

Ignacio / Martínez

Falsa regeneración

LLEVA meses el Partido Popular insistiendo en que el pueblo soberano debe elegir a los alcaldes de manera directa. Parece que pretende una votación a una sola vuelta, con mayoría absoluta para quien saque el 40% de los votos. Si cogemos el mapa nacional, el principal beneficiario del cambio sería el propio PP. El partido del Gobierno se dispone a sacar esa reforma con su mayoría absoluta y califica la medida como un ejemplo de regeneración democrática.

Es un drama lo que pasa con este término, regeneración, en boca de los partidos de Gürtel y Bárcenas o de los ERE y el fraude en los fondos de formación. A finales del XIX los regeneracionistas españoles lucharon contra la corrupción, el caciquismo y el pucherazo electoral, contra las oligarquías económica y política, contra la ignorancia y el analfabetismo. En el inicio del siglo XXI, lo sorprendente es que la misma bandera la enarbolan quienes son responsables de situaciones similares y que lo hacen para conseguir nuevas ventajas. Sin sonrojo.

En Castilla-La Mancha el PP acaba de aprobar un nuevo sistema electoral con reducción de escaños que ha sido vendido como otra medida de regeneración. Lo cierto es que en algunas provincias hace falta el 18% de los votos para conseguir un escaño. O sea, que es una maniobra para laminar a las minorías, evitar que emerjan alternativas y conservar la mayoría absoluta. Un gesto escasamente democrático.

En las municipales de 2011 votó el 66,2% del censo. El 40% de esa cifra es el 26,5. El PP pretende que una cuarta parte del censo decida quién tiene la alcaldía con mayoría absoluta. Parece excesivo. Pero además ese sistema entregaría muchos ayuntamientos a independentistas en Cataluña, Navarra y País Vasco, para satisfacción de Esquerra y Sortu.

Hace unos días Carlos Floriano, portavoz del PP, justificó esta pretensión como una manera de darle la voz a los ciudadanos y no cortársela en los despachos. Un peligro que se evitaría con dos medidas suplementarias. 1. La elección directa a dos vueltas, para que las posibles coaliciones se hagan entre una y otra convocatoria, como pasa en Francia. Y 2. Primarias a la americana (o a la europea; hay ejemplos en Italia o Francia) para elegir a los candidatos. ¿O es que a Juanma Moreno no lo nominaron presidente del PP andaluz en un despacho? La mención a los despachos en boca de populares o socialistas, especialistas en mesas de camilla deliberativas, es un sarcasmo.

Esta semana han surgido voces en Valencia, Madrid y FAES que tratan de ampliar el concepto de 'mayoría absoluta con el 40%' a las elecciones autonómicas. Estas tácticas interesadas y oportunistas están desacreditando por completo la posibilidad de restaurar el sistema democrático español, de la mano de los dos grandes partidos. Ojo, es abrir puertas y ventanas al populismo puro y duro. Pero hay perversas compañías contaminadas, con las que no se puede regenerar nada de nada.

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