Visto y Oído

francisco / andrés / gallardo

Flojera

EL mañana de 2015 atisbado por Zemeckis en la segunda parte de Regreso al futuro vislumbraba videollamadas y monopatines aéreos, pero nunca habría acertado con que algo tan antiguo como Los Morancos flamenquitos iba a estar tan vigente en el prime time de la TVE del siglo XXI. La pareja sevillana, acompañada de Juan Muñoz el de Cruz y Raya, expusieron este lunes el especial navideño más flojo que se les recuerda. Que ya es decir. Un programa flojísimo en guión y en gags y aún más flojo en mordiente: les habrá pesado la exigencia de la cadena pública de hacer un recorrido cómodo, sin heridas contra nadie y, lo más importante, sin recurrir a los más zafio de los respectivos protagonistas. Muñoz se quedó en blanco. Los Cadaval confiaron en Antonia y Omaíta, pero en 2015 hay que hacer algo más que los repertorios de veinte años atrás y no desempolvar los chistes más facilones, como eso de "los reyes vagos", que es de Preescolar de 3 años del Carnaval de Cádiz.

Los Morancos habrá que seguirlos en vivo, que es donde están más sueltos, porque la pantalla los acartona. Si quieren mirarse en un compañero que ha evolucionado, que se fijen en José Mota. En su último especial se centró en la sátira política, incorporó nuevos personajes imitados, cada vez cuida más los números musicales, coreografías incluidas, y se rodea de cameos divertidos. Humor de 2015.

Si en una balanza ponemos el Un país de cuento que emitió La 1 en Nochevieja; en el otro lado, con el desencanto y la falta de innovación, tendríamos que incluir a los monarcas moranquiles y al Juan Muñoz-Baltasar de Qué noche la de Reyes. No, no fue un regalo de Reyes. Ni los niños iluminados del eterno musical posterior.

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