La ciudad y los días

carlos / colón

Inscritos en la memoria

EN el Museo y Monumento Nacional del 11 de Septiembre, ubicado en la Zona Cero que ocuparon las Torres Gemelas e inaugurado el pasado mes de mayo, se exhibe desde este domingo la casaca del uniforme de un comando SEAL de la Marina que participó en la operación que libró al mundo de Osama ben Laden. Habrá polémica. Pues que la haya. Bien puesta está.

Cuando se inauguró este museo una asociación de ateos protestó por la presencia de la llamada Cruz de la Zona Cero, formada por vigas retiradas de los escombros. Hubo polémica. Pues que la hubiera. Porque entre las 2.977 víctimas había muchos cientos de cristianos protestantes y católicos.

También protestaron algunas asociaciones musulmanas porque en uno de los vídeos se vinculaba el Islam con el terrorismo. Hubo polémica. Pues que la hubiera. Porque es tan evidente que no todos los musulmanes son terroristas como que todos los terroristas fundamentalistas lo son.

Obama dijo, refiriéndose al estado de "guerra perpetua" que siguió al 11-S: "Nuestro esfuerzo sistemático por desmantelar las organizaciones terroristas debe continuar. Pero esta guerra, como todas las guerras, debe terminar. Es lo que aconseja la historia. Es lo que demanda nuestra democracia". Un año después debe ordenar el bombardeo de Iraq para frenar la masacre provocada por los yihadistas, el 71% de los ciudadanos le apoya y el 67% apoyaría lanzar ataques en Siria.

El corazón del Museo y Monumento Nacional del 11 de Septiembre son los rostros de las 2.977 víctimas. En su memoria se puede leer esta hermosa cita: "Ningún día los borrará de la memoria del tiempo". Está tomada del canto IX de la Eneida, un fragmento tan soberbio que vale la pena reproducirlo íntegro para honrar este día: "Si quid mea carmina possunt, / nulla diez unquam memori vos eximet aevo, / dum domus Aeneae Capitoli inmbile saxum / accolet imperiumque pater Romanus habebit" ("Si algo pueden mis versos, / ningún día os borrará de la memoria del tiempo, / mientras la casa de Eneas habite la inmóvil roca del Capitolio / y el padre Romano conserve su imperio"). Ojalá sea así. Ojalá lo que hoy algunos llamamos Roma -el legado judeocristiano y grecorromano- conserve mucho tiempo su imperio. Y ojalá que ningún día se borren de la memoria estas 2.997 víctimas, quiénes fueron sus verdugos y en nombre de qué los asesinaron.

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