La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Memoria histórica y patrimonio

No destrocen el azulejo dañando la arquitectura de la antigua Escuela de Magisterio y Práctica Aneja

La Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía contiene disposiciones que es imposible no compartir por poca sensibilidad, no sólo democrática sino simplemente humana, que se tenga. Por ejemplo, en lo que concierne a la localización, exhumación e identificación las víctimas para su digna sepultura. Pero también contiene otras en mi opinión más que discutibles, como la que se refieren al patrimonio y en nombre de las que se va a destruir el hermoso azulejo de la antigua Escuela de Magisterio y Práctica Aneja de la Ronda porque en él figura el águila franquista. Es cierto que la Ley obliga "a la retirada de los elementos que ensalcen la Dictadura franquista"; y que entre ellos se cita "la exhibición pública de escudos, insignias, placas (…) y otros elementos adosados a edificios públicos o situados en la vía pública, realizados en conmemoración, exaltación o enaltecimiento individual o colectivo del golpe militar de 1936 y del franquismo". Pero aunque de forma en mi opinión excesivamente expeditiva e irrespetuosa hasta lo bárbaro para con el patrimonio histórico afirma que "no se considerará que concurren razones artísticas o arquitectónicas para el mantenimiento de los elementos de exaltación de la Dictadura", también matiza: "Salvo informe favorable técnico jurídico en tal sentido de la Consejería competente en materia de patrimonio histórico".

En este caso, aunque a algunos les pueda parecer cuestión menor, debería pedirse este informe para salvar el azulejo en el que el águila franquista se integra junto al escudo de Sevilla por ser parte importante de uno de los pocos edificios históricos de la Ronda que han sobrevivido. Franco murió, el Régimen se deshizo, el águila ni vuela ni pica, y destrozar este azulejo genera un daño patrimonial sin aportar ningún bien político ni reparar ninguna injusticia. El compañero Luis Sánchez Moliní escribió que "su eliminación desvirtuaría completamente el conjunto cerámico". Y cuando se eliminó el águila de la puerta de Ciencias de la Universidad, el poco sospechoso Enrique Valdivieso -fui alumno suyo el primer curso que dio en nuestra Universidad y recuerdo lo que representó- dijo que "piezas como la de la Puerta de Ciencias deberían conservarse, porque ya no proclaman nada ni influyen en la formación de las jóvenes generaciones, que de hecho ni se enteran de lo que ven". Tenía razón. No destrocen el azulejo para nada.

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