La ciudad y los días

Carlos Colón

Montserrat hace feliz a Magdalena

CON un mismo error Montserrat Nebrera ha hecho felices a una ministra, un partido entero y un cacho de otro. La ministra, naturalmente, es Magdalena Álvarez. ¡Quién le iba a decir que el venial error de la política popular catalana le iba a servir para intentar disimular sus graves errores de palabra, obra y omisión! Antes de que Montserrat metiera la pata, Magdalena era la ministra más criticada por los españoles y un motivo de sonrojo para los andaluces desestabulados (los estabulados sólo decían lo que pensaban de ella en privado). Desde que Montserrat metió la pata Magdalena es una víctima de las injusticias históricas que afligen a Andalucía, una mártir de los tópicos que la humillan, una leona arábigo andaluza del patio de la Alhambra que defiende el habla y la cultura andaluza, una muestra del ingenio y la rapidez mental de este pueblo nuestro que se come las palabras de tan rápido como piensa.

Ella misma lo dijo ayer en una de esas intervenciones suyas que, como la lauda sepulcral de San Fernando, debería inmortalizarse en latín, árabe y hebreo (o mejor en gallego, catalán, vasco y árabe: para reflejar la pluralidad lingüística de la futura República Federal Española y para que no protesten los laicistas, por lo del latín, ni Pilar Bardem, por lo del hebreo yanqui-sionista). Dice esta nueva frase inmortal de Magdalena: "Cuido tanto hablar, el hablar, que hablo peor, porque si hablara como siempre he hablado y no quisiera hablar despacito para no saltarme determinadas terminaciones que me las sigo saltando y demás, me costaría menos porque pienso más rápido que estoy hablando y entonces se me va el hilo de la intervención". Ahí lo llevas.

El partido al que la Nebrera ha hecho feliz es, naturalmente, el PSOE. Por una vez su azote ministerial, el regalo griego de Manuel Chaves al Paris de La Moncloa (porque ZP no da para Héctor), le ha servido para cargar contra el PP en los frentes nacional, catalán y andaluz; desgastando además a uno de sus políticos más inteligentes. El medio partido al que la catalana ha hecho feliz es el PP más conservador que desde hace mucho detesta a la inteligente y no sumisa política catalana. "¡Que la expulsen, que se vaya!", ha clamado Javier Arenas, experimentado perdedor de elecciones y político despiadado que con su obstinación por ser cabeza de lista en Andalucía ha condenado a Manuel Chaves a presidencia perpetua.

Que este error -todo lo desafortunado que se quiera, pero menor- ponga en cuestión a Montserrat Nebrera en un PP que ya ha perdido a María San Gil, lo dice todo sobre la torpeza de este partido.

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