Desde el fénix

José Ramón Del Río

Operación Galgo

16 de diciembre 2010 - 01:00

LAS noticias en relación con las investigaciones llevadas a cabo por la Guardia Civil sobre el tráfico de sustancias prohibidas para aumentar el rendimiento de los atletas y que ha bautizado con el nombre de operación Galgo son malísimas noticias. Por cierto que en la benemérita institución tiene que haber un creativo que pone nombre a sus operaciones con títulos certeros e imaginativos, porque, tratándose de atletas corredores, en nuestros pagos, el animal más veloz es el galgo, ya que no disponemos de guepardos como tienen en África.

La operación es un muestrario horrible de la maldad humana. Hay un soplón, que, con su confesión, pone a los pies de los caballos a sus compañeros, para conseguir para él que su sanción se reduzca a la mitad. Otro, como el presidente de la Federación de Atletismo, que se ha estado aprovechando de los éxitos de la que consideraba su íntima amiga, para dejarla colgada, sin una sola palabra de aprecio o consuelo y que pretende continuar en el cargo, ocurra lo que ocurra. No falta el doctor, cuyo nombre de pila es lo único que suena bien de él, porque ya estuvo implicado en otra operación similar, aún no sentenciada. En cuanto a Marta Domínguez, campeona del mundo en su especialidad y la mayor gloria del atletismo español, no se la puede incluir, de momento, en la caterva de los malvados, porque, aunque la Guardia Civil la tenía en el punto de mira desde la primavera y declaran que el tráfico está documentado con escuchas y fotografías, ella afirma que es inocente y niega que en su casa de Palencia hubiera sustancias prohibidas. Si es cierto que traficaba con ellas, lucrándose con ese tráfico, porque se habla de cuentas corrientes en paraísos fiscales e indicios de blanqueo de dinero, en esa caterva de malvados a la rubia y veloz atleta habría que darle el primer puesto.

El tema preocupante es que de este suceso nadie va a salir bien parado. Bien al contrario, se van a derivar gravísimas consecuencias. Si la Guardia Civil tiene razón y se acredita judicialmente, el deporte español va a sufrir un enorme quebranto, cuando todos estábamos orgullosos de una política deportiva que nos había deparado tantos títulos. Y no hablemos de lo que ocurriría si el doctor Eufemiano sale diciendo que ganamos los campeonatos de fútbol, del mundo y de Europa, dopados, como ya ha amenazado. Si es Marta la que dice la verdad y es la Guardia Civil la que se ha equivocado y precipitado con la difusión de la noticia, el cielo caerá sobre nuestras cabezas, porque el Instituto armado es una de las cosas más valiosas que hay en España. Estará usted de acuerdo conmigo en que estas noticias son malísimas noticias.

stats