Desde mi córner

Luis Carlos Peris

De Palma llegan recuerdos de signos variados

MALLORCA fue el sitio donde el Betis visó sus dos últimos pasaportes. Una vez con Juande para la UEFA y la otra con Serra para estrenarse en Champions. Junto a esos dos motivos gozosos, más de una contrariedad, entre ellas la de dilapidar un 0-3 que, a la postre, resultaría decisivamente funesto. Pero son historias que nada tienen que ver lo que este mediodía se libra en lo que viene a llamarse Son Moix, la Casa, o el lugar, del Gato.

El tropiezo del pasado sábado, que impidió haber hecho pleno en los puntos disputados con los catalanes, le mete a la cita de hoy en Palma una carga de urgencias inopinada. Haber mantenido el colchón de nueve puntos le hubiese quitado inquietud a esto de hoy, pero lo peor que podría pasarle al Betis es meterse en un laberinto de incertidumbres que no le traería nada bueno. Por ello es obligatorio afrontar la cita de hoy con serenidad, claro, pero con el cuchillo en la boca.

Son Moix nos trae el recuerdo de aquel misil de Assunçao que fue el primer paso para que el himno de la Champions atronase los espacios heliopolitanos, pero también se viene a la memoria un zurdazo del Chori Castro que hizo añicos un 0-3 que parecía incontestable. Hoy nos encontramos con otra historia muy distinta y en la sordidez de esa Segunda División de la que el Betis pretende escapar y en la que el Mallorca no busca otra cosa que la de continuar en ella.

Y todo lo que pasa en la jornada, desde lo que ocurra en los salones a lo que se juegue en las chabolas, viene ensombrecido por el fantasma de una huelga tan disparatada como infamante para este fútbol nuestro que tiene casi a tres finalistas inscritos en las dos finales europeas. Pero a ver qué pasa en este mediodía primaveral en el corazón del Mediterráneo. Allí ocurrieron cosas de muy distinto signo en la reciente historia verde, blanca y verde. ¿Saldrá cara o...?

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