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Roberto / Pareja

Perros, lobos y perras

Zapatero alerta de que viene la derecha, que no es buena para la salud del Estado de bienestar, pero Aguirre le desmonta la teoría y muestra al planeta que el dóberman del PP del que hablan por ahí es todo un caniche

15 de mayo 2011 - 01:00

UN querido y sabio colega, el periodista y novelista Fernando San Basilio, creyente él, sonríe taimado cuando refiere que alguien dijo muy ciertamente que Dios siempre sonríe cuando se entera de los grandes planes de los pequeños mortales, algo que viene irremediablamente a la cabeza cuando ese líder a la deriva llamado José Luis Rodríguez Zapatero proclama que aquí "hay partido" y que el PP se puede llevar una sorpresa dentro de una semana, cuando el veredicto de las urnas ponga a cada uno en su sitio. Para el calor, nada peor que un baño de masas, como el que se dio ayer el presidente del Gobierno en esa plaza donde el socialismo es incapaz de lidiar por muchas estocadas que deje enfrente el torito de la corrupción: Valencia. Más que curiosa, increíblemente, el líder socialista no hizo la menor referencia al morlaco, el caso Gürtel, y se ahorró la más mínima alusión a Francisco Camps, aunque su rival directo en las urnas, el candidato del PSOE-PSPV, Jorge Alarte, sí que se despachó a gusto. Zapatero se dedicó mayormente a dar la voz de alerta ante la llegada del lobo que viene, la derecha, a entonar su viejo mantra de que el PP no es bueno para la salud del Estado de bienestar, socialismo o muerte dicen por La Habana.

Para disipar esos temores que exhíbe Zapatero y dar al traste con otra leyenda, la del dóberman, aquella campaña del miedo a la derecha que tan magros resultados le dio al PSOE en 1996 -Felipe González abandonó el que parecía su búnker de La Moncloa-, la presidenta madrileña acudió a su mitin de ayer en Valdemoro acompañada por su perro, Pekas, que como su candoroso nombre apunta, no intimida demasiado, que no es lo mismo un dóberman que un Jack Russell Terrier, que además parecía muy manso el animalito acurrucado en las piernas de Esperanza Aguirre, impedida para dar puntada sin hilo.

Y mientras Zapatero anda diciendo que viene el lobo y Aguirre saca su dóberman, a don Jaime Mayor Oreja le ha dado fuerte con la perra de que este es un Gobierno de cobardes que busca la gloria de acabar con ETA al precio que sea y don erre que erre volvió a quitar la venda a esos ingenuos que confían en la decencia del Gobierno socialista y en que esté próximo el final de la organización terrorista. El eurodiputado del PP sigue dando tono y brillo a su idea preconcebida de que los socialistas acabarán arrodillándose ante la banda en busca de la gloria y además dio unas cuantas lecciones de democracia a los "listos oficiales" del Gobierno, "maestros en la mentira" que creen que regalar un "éxito sin precedentes" a ETA en las próximas elecciones (Bildu) les hace más demócratas y les aleja de la violencia, cuando en realidad les aproxima a su objetivo de la autodeterminación del País Vasco. Viniendo de quien viene, de un hombre que decía que en el franquismo se vivía plácidamente, dar lecciones de democracia no parece la mejor de las ideas.

Perros, lobos, perras.... hasta una especie de lince apareció ayer por la pradera de la campaña: Mariano Rajoy, que echó en su mitin en Zaragoza la vista al horizonte y nos dispensó la profecía del "milagro español" que su gestión engendrará, tal cual como en 1996 Aznar, animal político donde los haya, que acusó ayer al "partido de los progres y a su líder interplanetario" de fundirse al país.

Para líder, él.

Faltaba más.

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