punto de vista

José Ramón Del Río

Personajes

NO sólo es un personaje una celebridad o persona ilustre, sino que también lo son los que por sus cualidades o actitudes destacan en una determinada actividad. Por ello se puede calificar de personaje al recientemente fallecido Juan Quiñones Lage, que durante muchos años regentó el establecimiento, llamado El Callejón, sito en la calle Dr. Dacarrete, una de esas calles gaditanas que como ocurre con la catedral de Estrasburgo acaba sorprendiendo al viandante, cuando desemboca en el romanticismo de la Plaza de la Candelaria, en la que, como decía Alfonso Aramburu, por sus conventos y fundaciones, "reina la beatitud".

Juan Quiñones era pequeño de estatura y su celebridad y conocimiento era también pequeño, porque estaba reservado a unos pocos gaditanos que estaban conformes con el lema que rezaba en un azulejo de su tienda: "Aquí no se llega y se pasa; aquí se está" y que, además, soportaban, con espíritu deportivo, las clavadas que dispensaba, aceptadas con gusto, porque, como él decía, allí todo era calidad. Era uno de esos personajes que antes se prodigaban en Cádiz, sentenciosos como el Séneca de Pemán y ocurrentes como el Beni. Muy cuidadoso de su aspecto personal, cuando se le encargaba un almuerzo vestía chaleco y los pantalones de rayas, tipo chaqué, que conservaba de sus tiempos de encargado de Las Vegas, un bar de señoritas, como él decía. Permítanme que por el afecto que le tenía y por los buenos ratos que me hizo pasar le dedique este recuerdo y envíe mi pésame a su viuda Isabel, cuyo arte culinario era la razón del éxito del establecimiento.

Volviendo a la actualidad, la más inmediata es la huelga convocada para el próximo día 14. Parece que en ese día no se celebrará la sesión que estaba prevista del Parlamento y que, incluso, consejeros de la Junta de Andalucía se pondrán de huelga y actuarán de piquetes. Entre ellos, la consejera de Fomento, que tiene una particular idea de cómo se mejora la economía. El presidente Griñán, en su papel institucional, ha declarado "no ser partidario" de ver en los piquetes a miembros del Gobierno. Y esta expresión suya me ha recordado lo que se contaba en el País Vasco cuando una madre de profundos sentimientos religiosos le preguntaba a su hijo un domingo si había ido a misa. Ante la respuesta afirmativa, recelosa, indagó de qué había hablado el cura en el sermón y el hijo le respondió: "del pecado" y la madre, insistente, le demandó: "¿y que dijo?". Y el chico, con el laconismo propio de los vascos, le contestó: "No partidario". Si el cura y Griñán no son partidarios de una actuación deben hacer algo más que expresar su opinión. Por lo menos así me lo parece a mí.

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