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Juan Ruesga / Navarro

El Plan B

MODIFICAR el planeamiento urbanístico vigente es una de las consecuencias más claras de los compromisos alcanzados sobre la torre de oficinas que se está edificando frente a Chapina, a la entrada de los terrenos que ocupó la Expo 92. Y utilizo con toda intención una localización para el edificio, en vez de un nombre de los que se viene utilizando para referirse a la torre. ¿Cómo la llamarán sus definitivos propietarios? Ya veremos. ¿Cómo la llamaremos los sevillanos? Está por ver. Pero sí está más claro que habrá que modificar el planeamiento para que ese edificio en altura sea un episodio aislado, al menos por ahora. Y no es la única modificación del planeamiento que hay en marcha. Un estacionamiento bajo rasante en la Alameda de Hércules. Acomodar nuevos centro comerciales al pie de la carretera de Madrid. Desclasificar parcelas de uso cultural en cines y teatros del centro. Y varias más.

Y otras modificaciones que sin duda surgirán. ¿Por qué? Pues porque, en primer lugar, la ciudad que conocimos en los años 2000 y las circunstancias económicas del país, sobre las que el Plan de Ordenación vigente ideó un desarrollo para Sevilla desde el año 2006 al año 2014, no tienen nada que ver con la situación de estos años. Y en segundo lugar, porque el nuevo equipo de gobierno municipal tiene mayoría absoluta y toda la legitimidad para proponer un nuevo modelo de ciudad. Y lo más eficaz y claro para todos es que a un nuevo tiempo, unas nuevas circunstancias sociales y económicas y un nuevo equipo dirigente corresponda un nuevo modelo de ciudad, que quede plasmado en un documento de ordenación.

Ese nuevo documento debe ser rápido y eficaz, para que pueda influir en el mejor desarrollo económico de la ciudad cuanto antes, y debe ser asimismo claro y poco costoso, aprovechando todo lo que el Plan de 2006 tenga de positivo. A título de ejemplo mencionaré el Metro, los nuevos puentes, las infraestructuras en general y la movilidad en la ciudad, que deben ser fáciles de consensuar, al menos en mi opinión, y es una cuestión que beneficia a todos los sectores y a toda la ciudad. Un apartado que me parece importante para el nuevo documento es dotar de usos de interés a los edificios singulares que están vacantes, definiendo así el perfil socioeconómico que se quiere para Sevilla. La Fabrica de Artillería de San Bernardo, Altadis en Los Remedios, el Mercado Puerta de la Carne y otros. El desarrollo del Puerto y otras muchas cuestiones que seguro que ya están debatiéndose y analizando. Siempre pensando en la ciudad completa, en todos sus barrios y defendiendo el modelo que se alcance y defina, frente a conceptos metropolitanos que hasta ahora, en mi opinión, sólo han traído a Sevilla problemas de servicios y comunicaciones y no nuevos asentamientos productivos en nuestro término municipal, como por ejemplo ha ocurrido con el Parque Aerópolis.

En las películas de acción, cuando las cosas se ponen difíciles siempre hay alguien que pregunta: ¿tendremos un Plan B, verdad?. Espero y confío que en Sevilla si tengamos un Plan B.

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