La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Poder y gloria, fuerza y luz

Paso firme del Gran Poder y mirada al frente de la Macarena, fuerza y luz, necesitamos en estos tiempos

El poder y la gloria tienen en Sevilla rostros y nombres propios: Gran Poder y Esperanza Macarena. En estos tiempos recios su poder y su gloria se manifiestan más que nunca. No para curar, que no nos lleva a ellos ni la superstición ni el miedo, sino para soportar con esperanza. Paso firme del Gran Poder y valiente mirada al frente de la Macarena. Pese a todo. Es un don que estos complejos conceptos que tocan lo más hondo de la teología -la coexistencia entre Dios y el sufrimiento de los inocentes- nos sean desvelados a través de dos imágenes con rostros y nombres propios tan familiares, que forman parte de nuestras vidas cotidianas, que están en nuestra memoria junto a esos recuerdos de los que ni tan siquiera tenemos memoria del momento en que nacieron.

¿Cuándo oímos por primera vez sus nombres, cuando vimos por primera vez sus rostros? Para la mayoría de nosotros es tan imposible recordarlo como hacerlo de la primera vez que vimos a nuestros padres. Estaban allí cuando empezábamos a ser, a ver, a recordar. En mi caso -como la Amargura, el Calvario y Jesús Nazareno- al principio ni tan siquiera eran las imágenes reales de los templos. Eran las fotos que estaban en mi cabecera -la Amargura Coronada del 54-, en las mesitas de noche de mi padre -el Calvario de Haretón y una antigua de Jesús Nazareno con una corona sin espinas- y mi madre -la Macarena de Serrano -, y en el despacho de mi padre -el Gran Poder de Arenas-. Las mismas fotos que hoy tengo ante mí junto a los retratos absolutos del Gran Poder y la Esperanza de Roberto Pardo y Emilio Sáenz.

Estas son mis devociones personales, como cada cual tendrá las suyas. Lo que diferencia al Gran Poder y la Esperanza Macarena es que, sin dejar de serlo, desbordan lo íntimo como devociones de la ciudad. Por eso Chaves Nogales escribió que la capilla del Gran Poder "es la sensación más definitiva que hemos recibido de la devoción de un pueblo", los Álvarez Quintero, en la Saeta en forma de Salve a la que puso música Turina, llamaron Madre de los sevillanos y alma de Andalucía a la Esperanza Macarena y Rodríguez Buzón le lanzó su "pero como tú ninguna" que -eran otros tiempos menos acomplejados- entusiasmó a todos sin ofender a nadie.

Dicho sea hoy, viernes del Señor y víspera de la sabatina de la Macarena, en estos tiempos recios en los que tanto necesitamos la fuerza del Señor y la luz de la Esperanza.

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