Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Respuestas parapetadas

CON la presencia del presidente del Gobierno el programa de La 1 regresaba a sus orígenes y recuperaba todo su valor. Tengo una pregunta para usted es para responder sobre decisiones, no para juegos florales ni quedar bien con los amigos. Era cuestión de "dar la cara", como admitió el propio Rodríguez Zapatero, al que se le escapó un "fuertísimo" (mira que nos insistió Lázaro Carreter) nada más iniciar su retahila, más preparada que las de los niños de Menuda noche.

El programa comenzó con casi diez minutos de retraso sobre el horario anunciado (clin, clin, anuncios jugosos para la cadena de servicio público), pero a Lorenzo Milá, obsesionado con el tiempo, le bastó ocho segundos para iniciar el rondo. Milá se afanaba en arañar segundos, recomendando al presidente brevedad, pero un ritmo vivo no debía empañar la claridad del mensaje. El público (apacible color azul en las gradas) cumplía su papel de interrogador fresco, pero Zapatero (fondo cambiante) no iba a salirse de su recital de político: todas las posibles preguntas estaban parapetadas. Los 77 asesores de La Moncloa no lo iban a tener difícil para trazar minidiscursos dados los temas que preocupan. Mejor que hubieran previsto la magnitud de la crisis.

El presidente, cómodo, pero más precavido ante un hemiciclo de riesgo, optó por un traje oscuro, corbata color PSOE de leve rayado, para que llamara la atención su rostro, y una camisa celeste muy Kennedy (o muy Felipe González). La mejor vestimenta para ese plató. Acercándose al público, en lugar de refugiarse en la mesa como la primera vez, ZP ganó.

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