Crónica Personal

Pilar / cernuda

Revisión profunda

SÁNCHEZ-CAMACHO ha pedido una "revisión profunda" del sistema de financiación autonómica y ha organizado la de San Quintin en sus propias filas, las de su partido. La dirigente catalana no ha demostrado la prudencia que se supone a un político, pues ha hecho el anuncio apenas unas horas antes de acudir por primera vez a una reunión del comité de dirección del PP, lo que ha provocado alguna susceptibilidad entre los "barones" populares, y a pocos días de que Montoro presentara unos Presupuestos Generales del Estado que suponen un hachazo para las finanzas regionales, que han visto cortadas de cuajo sus expectativas y recibirán muchos menos fondos de los esperados, lo que les coloca en una situación muy difícil. Las cosas se les complican aún más porque dentro de año y medio se celebran las elecciones autonómicas y la falta de fondos provocará un descontento generalizado entre los votantes que verán disminuidos los servicios que les ofrece su Gobierno regional.

La revisión profunda de la financiación autonómica debe hacerse, pero no es Alicia Sánchez-Camacho la que debe proponerla. O al menos no en solitario, sin tener en cuenta las necesidades de otros dirigentes de su partido que se las ven negras para gobernar sus comunidades. Ella no gobierna y además hace oposición a un Gobierno que tergiversa las cifras, es insaciable en la exigencia de más y más fondos en su comunidad, y ha conseguido que tomara cuerpo el mensaje de "España nos roba" con el que Artur Mas pretende avanzar en sus tesis independentistas. En ese escenario de irritación generalizada hacia el Gobierno catalán y su estrategia victimista, la propuesta de Sánchez-Camacho no ha llegado en el momento más oportuno, y la prueba es que a los pocos minutos de lanzar su idea de "revisión profunda" tanto el ministro de Hacienda como el presidente madrileño Ignacio González han reaccionado en contra. Mantiene una excelente relación personal con María Dolores de Cospedal, pero en esta ocasión Alicia Sánchez-Camacho ni siquiera ha contado con el apoyo para su propuesta de la secretaria general, que la ha considerado solamente como "una idea".

Camacho no atraviesa su mejor momento, aunque hay que reconocer que en su puesto es complicado mantener el equilibrio: está obligada a defender la españolidad de Cataluña por propia convicción, pero sabe que es creciente el número de catalanes entre los que ha calado la estrategia de Mas de insistir en el derecho a decidir.

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