Por si acaso

pablo / gutiérrez-alviz

Rollito de primavera

LAS empresas funerarias suelen ofrecer una variada gama de sus servicios muy al estilo de los restaurantes chinos, con fotos de los platos y precios al margen, en manoseadas hojas plastificadas: al final, terminas eligiendo el clásico rollito de primavera o el socorrido cerdo agridulce. Y de la China llega la última novedad al negocio de las pompas fúnebres. Al parecer, en las zonas rurales del gigante asiático, se ha puesto de moda contratar para el duelo, e incluso durante el mismo entierro, la presencia de strippers que, cantan, bailan y hasta se desnudan. No lloran como las antiguas plañideras, sino que, con escasa ropa, danzan y sonríen mientras comercialmente dan tarjetas con sus móviles a los asistentes al funeral.

Un sesudo antropólogo ha estudiado el origen de este dislate y baraja tres posibilidades. La primera sería que unas honras fúnebres en condiciones necesitan dolientes y público, y con este invento cualquier entierro se llena, lo que equivale a éxito social. En China, con la política del hijo único, apenas hay familiares. La segunda proviene de una vieja creencia oriental por la que el muerto ve y siente hasta que lo sepultan bajo tierra. Por tanto, la familia contenta al finado que, si además era algo putero, lo agradecerá eternamente.

La tercera, y más probable, procede del nuevo capitalismo en esa zona. Cuentan que el dueño del puticlub El Cerdo Agridulce, por diversificar, compró una funeraria y un campo de golf. Y ahora optimiza todos sus recursos: la excavadora del campo de golf abre las fosas del cementerio, luego vende el ataúd, y al final, llegan las chicas del bar de alterne para completar el negocio. Una sola factura, que desgrava como gasto de entierro y funeral en el Impuesto de Sucesiones.

El Gobierno chino ha prohibido este servicio adicional a raíz del gravísimo desorden público que se produjo en la localidad de Xin-Xón (productora de anís): una de las bailarinas, TLa Sharo, saludó cariñosamente a un doliente, que era casado, y su mujer, TSu Crú, le pegó un puñetazo. Otra artista del destape, Zhin Ná, fue reconocida por un antiguo novio, quien, algo agresivo, intentó la reconquista, cautivado por su sonrisa horizontal. Para colmo, esta desvergonzada chinita no dudó en acercarse a ligar con el hijo único del difunto y le dijo:

-No llores más, Oh-Jú, toma mi móvil, que soy tu rollito de primavera.

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