Visto y Oído

Antonio / Sempere

Sambenitos

CUÁNTA gente habla sin conocimiento de causa. Ahora mismo, cuántos desprecian sistemáticamente Informe semanal sólo por el hecho de que hace dos años cambió su equipo directivo y ni siquiera se detienen a curiosear en sus contenidos. Cuántos de sus críticos se han tomado la molestia de ver las quince entregas que se han emitido hasta la fecha en lo que va de año.

Yo sigo fiel al programa, y confieso que cualquier parecido con esa realidad oscura y manipulada que pintan sus enemigos, es pura coincidencia. En ocasiones, como ocurría antes, como ha ocurrido siempre, Informe semanal me da sorpresas. Agradables sorpresas. Sucedió en la primera de las entregas del mes de abril (con un sumario, por cierto, formado por cuatro historias mesuradas, compensadas, muy bien realizadas) cuando me encontré con un relato sobre la población rusa afincada en las costas españolas.

Por su tratamiento, su tono y su lenguaje audiovisual, por un momento pensé que estaba viendo una entrega del espacio Repor, o lo que es lo mismo, la avanzadilla del periodismo comprometido y peleón. Aguardé al final para ver el nombre de la responsable que, en principio, no figuraba entre mis conocidas, y que desde ya ocupa un lugar destacado. Se trata de Montserrat Rigall, y a fe que hizo una gran labor. Que dejaría con la boca abierta a todos aquellos que se atreven a colgar sambenitos. Sin molestarse en ver aquello que juzgan.

El reportaje de Rigall, además, explica por sí solo lo bien que pueden funcionar las sinergias entre el centro de producción de Sant Cugat del Vallés y Torrespaña siempre que se les deje hacer. Ganas de trabajar y medios humanos no faltan. Los resultados saltan a la vista. Un 'Informe semanal' que sigue siendo un espacio de primera división, por más que digan sus agoreros. Esos que no lo ven.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios