La esquina

josé / aguilar

¿Y si Susana tiene un plan?

NO me creo yo a pies juntillas que Susana Díaz haya lanzado a humo de pajas la idea de "que los andaluces decidan", es decir, de disolver la legislatura y convocar elecciones anticipadas si PSOE e IU no llegan a un acuerdo sobre los presupuestos de 2015. Ni me trago la sinceridad de su aparente marcha atrás después de escuchar las reacciones airadas de los portavoces de la coalición. Aquí puede haber gato encerrado.

La razón fundamental es que las legítimas ambiciones de Susana tiñen toda su gestión de tres móviles que se parecen mucho a tres obsesiones: espantar todas las sombras de corrupción que acompañan a sus antecesores, legitimarse popularmente pasando por los urnas y ganando al fin unas elecciones tras rentabilizar el desgaste de Rajoy antes de que la mejora de la economía nacional se consolide y el liderazgo del PP andaluz cuaje. Y de paso, librarse de los comunistas, una auténtica seña de identidad de la socialdemocracia andaluza desde los albores de la autonomía.

Convertido el debate sobre los presupuestos en el eje nuclear de la continuidad o la ruptura del Gobierno bipartito, observemos las voces del PSOE en los prolegómenos. Primero, se machaca a la opinión pública con el mensaje de que si no fuera posible el acuerdo sería por culpa de las exigencias de IU en materia de impuestos, banco de tierras o propuestas sociales del tipo renta básica. La ruptura no sería una responsabilidad compartida, sino producto inevitable de la rigidez y el dogmatismo de los Maíllo, Castro y demás compañeros. Son ellos los que se cargarían la legislatura.

Después, se enfatiza la maldad del Gobierno de la nación, que recorta aún más las cuentas de Andalucía con una liquidación a la baja de la financiación autonómica y una vuelta de tuerca al déficit público. Pero, a la vez que se calcula en 600 millones de euros la disminución de ingresos de la Junta, consejeros y dirigentes del PSOE se comprometen públicamente a gastar más: en la devolución de los complementos de las pagas extra de los funcionarios, en el aumento de trabajo y salario a los interinos del Servicio Andaluz de Salud, en el pago de la deuda a las universidades... y lo que vendrá en las próximas semanas. Es un no parar.

Así que mantengo mi sospecha de que Susana tiene un plan: apostar por que no haya pacto sobre presupuestos, echarle la culpa ideológica a Rajoy y la culpa política a Izquierda Unida, y no tener más remedio que adelantar las elecciones. Sin querer, claro.

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