Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Tollina

MIRA que me puse con aire gambitero en el salón para ver a estos pájaros. Tenía el regomello de contemplar la gañanía que habían preparado y partirme el ojete con sus tontunas. De carcajearme a cascoporro. Quiá. Pero no pudo ser. Estaba todo regulero, tirando a fosco. Churretosete. Llegué a quedarme asobinaíco de aburrimiento y tuve que saltar de canal para ver a Gasol estirar la pezuña, así de pronto, en CSI. Es para darles así de tollinas a estos jamelgos. Una buena manguzada les arreaba yo mismo. Ná de ná, zagales. Pa mear y no echar gota.

Estaba tole que tole pensando cómo habían podido hacer una cosa tan lamiosa, falta de ritmillo y sin miaja de sal. Qué quieren que les diga, Museo Coconut es de lo más antichanante que he guipao en mi vida. Decepcionante para una cuadrilla tan listuna como un perrillo de plazoleta. Debe de ser porque todos en esta vida tenemos que ir aprendiendo y estos chavales, ya viejunos en cosas de televisión, tienen que cambiar el chí, como dice mi prima. Una cosa es hacer zarandajas como Celebrities y lo de Marcial y otra es construir una telecomedia, una sitcom como dicen los americanos, con sus diálogos, sus gags encandenaos, sus vises cómicas y, sobre todo, con sus argumentos decentes. Es duro hacer reír a la gente, reinventarse y encima dar con la tecla en la pianola. Ug, qué finolis me he puesto ahora.

Tal vez todos queríamos seguir viendo cosas chanantes y muchachadas y por eso la pena ha sido mayor, aunque dijeran que las molestas risas habían sido en directo. Estos majetes querían evolucionar, hacer algo distinto en Antena 3... Y por eso los han mandado a Neox. Se les agradece el gesto, chavalotes, pero Museo Coconut es para mandarla a paseo a los Montes de Toledo.

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