El balcón

Trump abdica

El pasado fin de semana Merkel dijo que EEUU había dejado de ser un socio fiable. Este jueves ha dejado de ser socio

El jueves hemos asistido en directo por televisión a una abdicación. El presidente norteamericano se superó a sí mismo. El fin de semana pasado, tras la cumbre de la OTAN en Bruselas y la del G-7 en Taormina, la canciller Merkel proclamó que Estados Unidos había dejado de ser un socio fiable. Unos días después, en Washington, Trump ha dejado de ser un socio. Soberbio y provocador, hizo en los jardines de la Casa Blanca un discurso pueblerino. El de la abdicación de EEUU de su liderazgo mundial. Moisés Naím ha escrito que el nuevo orden internacional será definido por quienes llenen los vacíos de poder que va a dejar esta política populista. Sus decisiones en materia de seguridad, inmigración, comercio o medio ambiente son dignas de estudio: en el futuro los historiadores analizarán cómo se desmanteló una superpotencia, unilateralmente, sin que nadie le arrebatase el poder.

El discurso contra los acuerdos de París de 2015 y el cambio climático, negando el calentamiento del planeta es una lección de irresponsabilidad. Dice Trump que lo hace para proteger a sus trabajadores y a su industria. Demagogia. Una buena parte de las grandes empresas tecnológicas o energéticas de su país le ha rogado que no lo hiciera. Dice que ya no se reirán más de Estados Unidos; cada vez se parece más a Maduro. Es curioso que los populistas europeos, de extrema derecha o de extrema izquierda, tengan debilidad por estos personajes. A Farage y Le Pen les fascinan Trump o Putin; a Iglesias y Mélenchon, los dirigentes chavistas. Argumentos distintos y sus conclusiones parecidas.

En todo caso, estamos ante una oportunidad para Europa. Para los líderes moderados, que gobiernan Francia e Italia. También Alemania, si después de las elecciones se eclipsa el poder de Schäuble. (Rajoy tiene días aciagos; hace diez años negó el cambio climático como ahora Trump y se quedó tan ancho). La comparación con los radicales que han tomado la Casa Blanca, agiganta a la Unión Europea. El pasado fin de semana en Bruselas ha sido estimulante. Centenares de miles de personas han tomado las calles para disfrutar de su Festival de Jazz en cinco plazas públicas y 81 establecimientos privados. Esta ciudad, capital y símbolo de Europa, que está en alerta desde los atentados terroristas de hace 14 meses, no renuncia a vivir sin miedo. El sábado pasado se corrió una media maratón con más de 40.000 participantes. Gente de toda raza, religión, edad o género conviviendo en libertad. Hay un solo planeta. Pero Trump no lo sabe. Por eso abdica.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios