La ciudad y los días

carlos / colón

Viernes del Señor en la Catedral

CUANDO vemos a la Esperanza en su Basílica, sea agosto, noviembre o febrero, nos suenan Morales, Gámez Laserna, Cebrián y Braña por dentro. Cuando vemos al Gran Poder en la calle, ya sea en una salida extraordinaria como la de ayer o en la Madrugada, el racheo suena a bisbiseo de rezos y las calles parecen hacerse Basílica para acogerlo. Como si lo propio de la Esperanza fuera lo extraordinario y lo del Señor, lo cotidiano. Hay una Macarena de todos los días, por supuesto, con devotos sentados en los bancos contemplándola, misas diarias y sabatina. Pero el día a día macareno está atravesado por el sol de medianoche de la Madrugada y por la luz de la mañana del Viernes Santo. Hasta los macarenos que hacen tertulia en el atrio todos los días del año parecen haberse salido un momento del besamanos o de un culto solemne para echar un cigarrillo. Y si al caer la noche llegan los ecos de la Centuria chica ensayando, extraña no ver capas, terciopelos, plumas y bulla impaciente tras las rejas.

Félix Ríos lo dijo en su entrevista con Carlos Navarro: "Hay muchísimos devotos del Señor de todos los viernes que luego no acuden a verlo en la Madrugada. El Gran Poder no es una imagen de Semana Santa, es una imagen del día a día y especialmente, y desde hace siglos, de los viernes". Así es. La Madrugada es el desbordamiento de todos los días y todos los viernes del año cuando sale el Señor; y todos los días son Madrugada en la Resolana. No puede ser casualidad que en 1920 Muñoz y Pabón escribiera: "La Semana Santa es la Virgen de la Esperanza... La Virgen de la Macarena es… ¡Sevilla bajo palio!"; y que un año más tarde, en La ciudad (1921), Chaves Nogales, en vez de vincular al Señor con la Semana Santa, lo hiciera con su capilla: "Todos los viertes del año hay un incesante desfilar de devotos hacia la iglesia de San Lorenzo... De los barrios extremos, de toda Sevilla, llegan los grupos de mujeres que se arrodillan unos minutos ante la imagen… La capilla donde se venera esta imagen, es la sensación más fuerte, más definitiva, que hemos recibido de la devoción de un pueblo".

¡Qué bien coinciden estas palabras con las de Félix Ríos! Así es este Jesús del Gran Poder al que hoy su hermandad le ofrece su semanal Miserere en la Catedral como si estuviera en su Basílica de San Lorenzo: el Señor de todos los días de Sevilla y de todos los viernes del año.

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