Tribuna Económica

Rogelio / velasco

C ajas de ahorros

DE manera insistente, los medios recogen las opiniones de distintos grupos políticos y sociales que reclaman al sistema financiero -y, en particular, a los bancos- que suministren más crédito a las empresas, especialmente a las pequeñas, y a los que señalan de manera directa o indirecta como responsables de que la crisis no se supere.

Ninguna entidad financiera puede conceder préstamos si el nivel de riesgo que asume y el tipo de interés que carga a los potenciales clientes no son asumibles. Lógicamente, en la crisis actual se ha reducido notablemente la calidad crediticia de aquellos que solicitan préstamos a las entidades. La pregunta que podemos hacernos es, ¿se reduce el volumen de crédito por la mala calidad de los solicitantes o por restricciones en la oferta de crédito de las entidades?

Los datos del Banco de España no dejan lugar a dudas sobre la reducción de la financiación a las empresas no financieras. De tasas de crecimiento del 8% en el año 2009 se ha pasado a tasas también del 8% pero negativas en los momentos actuales. ¿Ha sido la oferta o la demanda de crédito la explicación de la caída?

Los bancos han pasado de conceder el 50% de los créditos solicitados en 2009 al 30% en 2012. La caída, sin embargo, ha sido mayor en las cajas intervenidas y controladas por el FROB: Bankia (más el Banco de Valencia), Caixa Cataluña y Nova Caixa Galicia. Estas entidades pasaron de más del 50% al 20% actual.

Esa mayor expansión crediticia inicial, y el posterior desplome de las cajas, responde a que la política crediticia fue irresponsable y se produjo no solo en las actuales controladas por el FROB, sino también en las absorbidas por las cajas supervivientes, de las que en Andalucía teníamos varias. El 64% del crédito de las cajas a empresas fue a parar a empresas de promoción y construcción, frente al 34% de los bancos. Además de la irresponsabilidad, una hipótesis adicional es que la calidad del capital humano le impedía ofrecer crédito a otros sectores, al exigir esa política una formación profesional de mayor nivel .

Puede pensarse que, en la época de expansión, las cajas recibían proyectos más rentables y durante la crisis recibían proyectos menos rentables que la banca y de ahí su caída. Una investigación realizada recientemente, compara las empresas no inmobiliarias que dependían de las cajas para su financiación de aquellas que no tenían esa dependencia.

La conclusión es que las empresas no inmobiliarias que dependían de las cajas para financiarse han destruido entre el 15% y el 33% del empleo en sus sectores, entre 2006 y 2010, como consecuencia de la reducción del crédito proveniente de las cajas, destrucción mucho mayor que el generado por las empresas que no dependían del crédito de las cajas.

El elevado coste público del saneamiento de las antiguas cajas de ahorro, no es solo el que se deriva de su recapitalización. Malas políticas crediticias han dado lugar a una desproporcionada reducción del crédito, que ha arrastrado al cierre a muchas empresas -inmobiliarias pero, como hemos visto, también no inmobiliarias-. La concentración del crédito en el sector inmobiliario ha deparado como consecuencia la reducción actual del crédito al resto de sectores.

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