Emilio Gavira Amuedo

Ex presidente del Ateneo de Los Palacios

De la Aurora, de Los Palacios

Paco Cabrera impone el Escudo de Oro del Ateneo de Los Palacios a Antonio Gala en 1985. Paco Cabrera impone el Escudo  de Oro del Ateneo de Los Palacios a Antonio Gala en 1985.

Paco Cabrera impone el Escudo de Oro del Ateneo de Los Palacios a Antonio Gala en 1985. / Javier Parejo

Lo fue todo, o casi todo, en el mundo del flamenco. Dicen que fue él, desde la presidencia de la Federación Provincial de Entidades Flamencas, el verdadero impulsor, allá por 1979, de la Bienal que, en su XXI edición, finaliza estos días. Que ya en 1951 fundó en su pueblo, Los Palacios, El Pozo de las Penas, seguramente la peña flamenca más antigua de España. Y propició el Festival de la Mistela, por el que pasaron los más grandes del cante, del toque, y del baile, aunque nadie ha desvelado todavía cómo conseguía el milagro. Que pergeñó o participó activamente en numerosos eventos de lo más variopinto: festivales, congresos, espectáculos flamencos y teatrales, revistas, publicaciones, programas de radio y televisión… Que creó, junto con su amigo y compadre Manuel Herrera, la Iteaf, una especie de fondo asistencial para aliviar la precaria jubilación de los artistas. Que promovió y coordinó el ciclo Conocer el flamenco, patrocinado primero por El Monte y luego por la Fundación Cajasol.

Aseguran que era un pozo de sabiduría, de gracia y de arte; tanto, que Antonio Mairena –tan serio, tan grave– sólo le aguantaba bromas a él. Y que en su corazón noble, generoso y cálido le cabía el mundo. Cuentan que durante más de tres décadas fue el alma de la cultura palaciega, desde el grupo cultural Marisma, en los cincuenta, hasta la fundación del Ateneo de Los Palacios y la revista El Soberao, ya en los ochenta; sin olvidar la institución del Racimo de Uvas de Oro para distinguir a todas aquellas personas que contribuyeran al engrandecimiento cultural, artístico o educativo de Los Palacios.

Es sabido que de su mano pasaron por la tribuna ateneísta y Los Palacios, primerísimas figuras de la cultura española del momento: escritores y poetas, como Rafael Alberti, Antonio Gala o Fernando Quiñones; dibujantes y periodistas, como Antonio Mingote o Matías Prats; religiosos como el padre Javierre o el cardenal Amigo Vallejo; músicos y pintores como el organista José Enrique Ayarra o Paco Maireles, y un largo etcétera. Y se recuerda que escribió un libro delicioso, Pámpano, panoja y esquilmo, con un hermoso prólogo de Fausto Botello de las Heras.

Pues memoria y honor a Paco Cabrera de la Aurora cuando se cumple el trigésimo aniversario de su partida a esa gran peña del cielo donde, según fama, se concitan los mejores cabales a la luz de las estrellas.

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